La Economía en la Era Trump

Por Lucio Agustín Torres *

11/21/2016.- Toda la aldea global estuvo pendiente, sobre la última elección presidencial en los Estados Unidos, donde el magnate de los casinos –  Donald Trump, se hizo de la Presidencia del País más poderoso del mundo y cuya hegemonía está cediendo terreno en el plano geopolítico y económico del planeta. Pero: ¿Cuál es el pronóstico de la economía americana y que nos espera los próximos años de la era Trump?, “¡Es la economía, estúpido!” La célebre frase de James Carville, asesor del demócrata Bill Clinton en la exitosa campaña que en 1992 le impulsó desde su sillón de gobernador de Arkansas hasta el Despacho Oval de la Casa Blanca, descolocando a su contrincante republicano, George Bush, padre, que seguía alardeándose  en los éxitos de la política exterior estadounidense como el fin de la Guerra Fría o la Guerra del Golfo Pérsico, olvidándose de los problemas cotidianos y de las necesidades más perentorias de los ciudadanos, es la economía el principal escollo a enfrentar interna como externamente, después de la debacle del 2008, de la que Estados Unidos no se ha recuperado.

Crecimiento bajo

Estados Unidos no se ha recuperado de la crisis económica del 2008, los índices de crecimiento PBI así lo indican: La última estimación de la FED de Atlanta para el crecimiento del PBI real de Estados Unidos en el último trimestre de 2015 es sólo una tasa anual del 0,7%. Si eso resulta ser correcto, entonces la economía de los EEUU habrá crecido (después de la inflación) apenas 1.8% en 2015, abajo de 2.4% del 2014. Además, la producción industrial y la producción manufacturera se  han desacelerado y las ventas al por menor – una medida de cuánto se está comprando en las tiendas – también ha disminuido notablemente. Y lo más importante, las ganancias corporativas están cayendo pues las compañías reportan menos ganancias en sus resultados trimestrales. Cuando los beneficios caen, la inversión y luego el empleo eventualmente lo harán. Sus resultados económicos siguen siendo débiles.

El crecimiento real del PBI per cápita ha sido de sólo un 1,4% anual, muy por debajo de los niveles previos al colapso financiero mundial de 2008. Es la recuperación económica más débil después de una crisis desde la década de 1930. El FMI espera que la economía de los EE UU crezca solo un 1.6% este año. Y los economistas de los bancos de la Reserva Federal de Estados Unidos pronostican un crecimiento del 1,8% anual en un futuro previsible, a condición de que no se produzca una nueva recesión económica.

Y los beneficios de las empresas estadounidenses están cayendo.

Según los economistas del banco de inversión JP Morgan, los beneficios corporativos en Estados Unidos disminuyeron un 7% con respecto a sus niveles del año pasado. Sobre esa base, creen que, “la probabilidad de que una recesión comience en los próximos tres años es de un sorprendente 92%, y la probabilidad de que lo haga en un plazo de dos años, un 67%”. Por otra parte, la Reserva Federal estaba planeando aumentar su tasa de interés justo después de las elecciones, porque considera que la economía está volviendo a la ‘normalidad’, aumentando el riesgo de desencadenar una crisis, aunque la victoria de Trump podría frenar esa decisión como consecuencia de un hundimiento de los mercados de valores. Sucedido día después de la elección.

Propuestas de Trump

Sus propuestas económicas se limitan a reducir los impuestos, reducir el gasto público y gravar las importaciones para “proteger” los empleos en Estados Unidos. Los principales beneficiarios de sus recortes de impuestos serán a los muy ricos. Con Trump, la mayoría de la gente vería reducido cerca del 7%, pero el ahorro fiscal para el 1% superior (ricos) sería el 19% de sus ingresos. Para equilibrar el presupuesto federal, el gasto del gobierno tendría que recortarse en un 20%, afectando al gasto social, la educación y la sanidad. En el frente externo el aumento de los aranceles a los productos extranjeros y la imposición de sanciones punitivas a China y México, sus dos mayores socios comerciales, elevaría los precios y provocaría graves tensiones. La no firma del TPP, y salida del TLC con México y Canadá, enfrentaría los intereses globalizadores de las corporaciones y de países involucrados. Con relación a la reducción de impuestos, Joseph Stiglitz, premio noble de economía, advierte: “Durante las tres últimas décadas, las reglas del sistema económico de Estados Unidos han sido reescritas de manera que están sólo al servicio de unos pocos que se encuentran en la parte superior, perjudicando a la economía en su conjunto, y especialmente al 80% en la parte inferior. Si Trump es serio en cuanto a abordar la desigualdad, debe reescribir las reglas una vez más, de una manera que sirvan a los intereses de toda la sociedad, no sólo a los intereses de aquellas personas que son como él”.

Por otro lado, la protección de los empleos para los trabajadores de este País, Como dijo el pasado mes de marzo Donald Trump: “Voy a conseguir que Apple fabrique sus ordenadores y sus iPhone en nuestra tierra, no en China.”  Y quiere imponer un arancel del 45% a las importaciones chinas. Se ha estimado que esto podría recortar el PBI de China en un 4,8% y las exportaciones chinas a los Estados Unidos en un 87% en tres años, de acuerdo con Daiwa Capital Markets. Incluso si Apple encuentra suficientes trabajadores locales, el coste de fabricación de un iPhone 7 de Apple podría aumentar 30-40 dólares, estima Jason Dedrick, profesor de la Escuela de Estudios de la Información en la Universidad de Syracuse. Dado que el trabajo representa sólo una pequeña parte de los costes totales de un dispositivo electrónico, la mayoría de este aumento de los costes provendrían de la importación de componentes a los Estados Unidos. Si los componentes del iPhone también se hicieran en los EE.UU., los costes del dispositivo podrían subir hasta 90 dólares. Eso significa que, si Apple opta por pasar a los consumidores todos estos costes, el precio de venta del dispositivo podría subir alrededor del 14%. Así que las políticas comerciales de Trump significarían un fuerte aumento de los precios de los bienes para empezar, incluso suponiendo que no haya represalias por parte de China.

Conclusiones

La ironía (y la preocupación del capital) es que la Gran Recesión (2008) y la consiguiente Larga Depresión (ocho años de desaceleración económica de la economía global) acaben con la globalización. La globalización ya tenía problemas antes de Trump y el Brexit. La crisis financiera mundial, la Gran Recesión y la consiguiente Larga Depresión (similar a la de la década de 1930) desde 2008 –  habían frenado en seco la expansión del comercio mundial. Los líderes del G-20 se reunieron poco antes de la victoria de Trump y ya eran pesimista sobre la globalización. Dicen que se oponen al proteccionismo comercial “en todas sus formas”.  Como los economistas de Deutsche Bank dicen:  “Se siente como si nos acercásemos al final de una era económica … y el tiempo para evitar el cambio de régimen económico y político se acaba, dadas las tensiones existentes en el sistema”. La perspectiva económica de los Estados Unidos, en la era Trump, estará marcada por grandes sorpresas, nada agradables por cierto para la gran mayoría del pueblo americano y residentes de este País.

 

 

* Director Grupo Editor del Norte

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(FOTO LEYENDA)

“No era el candidato de Wall Street, pero curiosamente el sector financiero es uno de los grandes ganadores de acuerdo a las medidas de su programa. Ha prometido una nueva era de desregulación que pasaría por anular la ley Dodd-Frank, que permite una supervisión y un control exhaustivos de la banca. Incluye fuertes restricciones a la negociación de acciones propias, inversiones en hedge funds o en capital riesgo. Barack Obama puso en marcha esta norma en julio de 2010 como una vacuna para evitar que se pueda repetir la gran crisis financiera que ha provocado un cataclismo en todo el planeta superior al de la Gran Depresión. Moody’s cree que retirar esta regulación reduciría los costes de cumplimiento normativo lo que elevaría la rentabilidad recurrente de la banca”..