Las fibras históricas de la hoja de coca

La nominación a Paolo Guerrero para ser el nuevo Rey de América parece no haber caído nada bien en Colombia. Tras difundirse los tres candidatos a ganar este galardón, el periodista colombiano, Gabriel Meluk arremetió contra el delantero de la selección peruana criticando al diario El País por incluirlo en la lista, pues considera que “Un dopado y sancionado”, no puede recibir este rótulo.

 

“Increíble que Paolo Guerrero sea finalista en el el ‘Jugador de América’, elección que organiza el diario El País de Uruguay. ¡Un dopado! ¡Un dopado y sancionado! ¡En este momento está sancionado! Fatal. ¡Un mensaje perverso y sin criterio!”, tuiteó el editor de deportes de El Tiempo de Colombia. Algo parecido sucedió en un programa argentino de deporte donde sin llegar a tanto suponen que por lo menos Guerrero es un “falopero” circunstancial.

 

Nos quedamos con lo expresado por Navi Pillay:

¨La Copa Mundial del Fútbol es una oportunidad para observar el tema del racismo en el deporte como para realzar su tremendo potencial para reducir el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia en la sociedad” (Navi Pillay es Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos).

 

A continuación transcribimos la opinión amenamente expresada por un erudito en el tema de la hoja de coca que todos en los países andinos conocen, pero que debe ser recordada de vez en cuando.

 

Por Elmer Antonio Torrejón Pizarro (*)

 

Sentado en un Quioco junto a mi tío Pepe, tío Lucho, don Ishaco y el Suyo, personajes luyanos ellos, contemplábamos la luna llena arriba en Shuclla, mientras la tuelaca revoloteaba los campos de cultivo de El Oratorio, se escuchaba “cantar” a los grillos y asomaban las primeras luciérnagas de la noche que se avecinaba. Iba a ser una noche larga, al día siguiente se haría la trilla del trigo; hoy fue un día cansado, bajo el inclemente sol amazonense, con hocinos en mano se cortó el trigo, y se dejó preparado para la larga faena de mañana.

Tío Lucho se para repentinamente y rompe el silencio; ¡Hijo!, me dice, “ya mielea, ya dulcea la hojita, voy a traer el chufrán de mi alforjilla para iniciar nuestra “noche verde”.

 

Mientras el Suyo preparaba su cigarro de tabaco envueltas en hojas de cuaderno y mi tío Pepe enfundaba su puñal para cortar leña, don Ishaco iniciaba con el bolo en la boca a contar las historias de nuestros abuelos, de nuestros gentiles. ¡La “noche verde” se ha iniciado!

 

Las historias las conozco, las he estudiado y cada vez las valoro más. Mientras el chacchado de la hojita verde, en un ritual de milenios de años, enjuga los labios resecos por el sol, de los pobladores indígenas y campesinos, yo me inserto al ritual de esta “noche verde”. Mientras mis acompañantes, cada uno de ellos, va narrando sus historias; mi imaginación vuela y se sustenta en una realidad: la hoja de coca fue un componente esencial en la construcción de nuestras culturas, que hoy son admiradas en el mundo.

 

Veo la majestuosidad de Machupicchu, a las piedras divinamente arrimadas en Kuelap, a los portentosos Purunmachos de Carajía “mirando” la salida del Sol, los templos religiosos del norte costeño como Chan Chan; observo anonadado el recorrido arterial del Qhapaq Ñan o los recintos de Choquequirao, muy cerca de las nubes; entonces uno se da cuenta que los hombres y mujeres que construyeron estas maravillas encontraron la filosofía de la vida en las fibras de la hoja de coca. Sus construcciones son el fiel reflejo de ello.

 

La hoja de coca en la antigüedad siempre se circunscribió para funciones médicas religiosas; fue el protagonista central de las cosmovisiones y los rituales en el mundo andino y amazónico.

Excavaciones arqueológicas encontraron que en muchos de estos lugares se rendía culto a nuestra hojita. Momias de nuestros antepasados han sido encontradas rodeadas por hojas de coca o parafernalias pintadas con este elemento de la naturaleza. Machupicchu o Kuelap fueron construidas bajo la filosofía inspiradora que producía la hojita verde. La hoja de coca en la antigüedad siempre se circunscribió para funciones médicas religiosas; fue el protagonista central de las cosmovisiones y los rituales en el mundo andino y amazónico.

 

Disculpen ustedes FIFA, ¿UNA SUSTANCIA PROHIBIDA? Nuestra hoja de coca en el Perú y demás países andino amazónicos, NUNCA fue una sustancia prohibida. ¿Quieren decir ustedes que nuestros campesinos y pobladores indígenas actuales, que para labrar sus tierras con un arado o recorrer grandes distancias en una montaña; mastican su hoja de coca y por ello hay que considerarlos “faloperos”? ¿Que nuestros antepasados que construyeron maravillas arquitectónicas como Kuelap o Machu Picchu, bajo la filosofía del chacchado de la hojita verde, estaban drogados?. Somos un país histórico y diverso, que fuimos grandes porque nuestros antepasados, entre muchas cosas, consumieron hoja de coca.

Como dice el Dr. Sacha Barrio, el ingerir hoja de coca no tiene efectos estupefacientes, “no se debe confundir la adicción a la cocaína con el hábito de consumir hoja de coca de muchos pueblos y países andino amazónicos”.

Digamos de una vez, la hoja de coca NO es mala como nos está haciendo pintar hoy la FIFA, nuestros pobladores indígenas NO son “faloperos” o drogadictos por el hecho de masticarlos. No somos adictos tan solo por el hecho de que en un hotel te sirvan un té o mate de coca.

Paolo Guerrero, nuestro jugador insigne, no puede ser castigado porque en su cuerpo se encontró las fibras que han caracterizado milenariamente a nuestro país, y por ello nos hicimos grandes y admirados hoy en el mundo. Guerrero lleva en su cuerpo, las huellas de nuestro pasado, de nuestro presente y de nuestro futuro. ¡Las fibras históricas que han caracterizado a nuestros países y sus culturas! Respeten eso señores de la FIFA.

 

Los rayos de la luna caen majestuosos sobre el acantilado del Oratorio mientras en el cielo estrellado de Amazonas surca velozmente una estrella fugaz. ¡” Ya es muy tarde” !, irrumpe mi tío Pepe. Es verdad, son las 12 de la noche y mañana tenemos una larga jornada con la trilla del trigo. ..Todos vamos a la chosita a dormir, se acabó la “noche verde”, mientras por nuestras venas recorre las fibras históricas de nuestra hoja sagrada.

 

Fuente: http://www.ayahuasca-wachuma.com/es/lectura-de-la-hoja-de-coca.php

 (*) Elmer A. Torrejón es natural de Luya – Amazonas, antropólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) con una maestría en Estudios Amazónicos y con post grado en Proyectos de Inversión Pública en la misma universidad, y en Gobernabilidad y Gerencia Política en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

 

(FOTO LEYENDA)

 

Durante siglos, la coca fue considerada como una planta milagrosa dotada de virtudes extraordinarias. Hasta que los occidentales extrajeron de la planta la cocaína. La panacea la transformó en un arma fatal. Según la profecía andina: La hoja de coca representa para los indígenas; la fuerza, la vida, es un alimento espiritual que les permite entrar en contacto con sus divinidades ¨Apus, Achachilas, Tata Inti, Mama Quilla, Pachamama¨. Mientras que para sus enemigos la coca es una causa de locura y de dependencia…¨