La consagración de la mendacidad recurrente, la alta traición y del robo como sistema

INTRODUCCION.-  Odebrecht es una transnacional brasileña dedicada a los rubros de ingeniería y construcción, entre otros. Desde 1944 este conglomerado extendió sus actividades por casi todo el mundo.

 

El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó una investigación el año pasado, en la que se detallaba que Odebrecht pagó coimas por 788 millones de dólares a funcionarios gubernamentales en 12 países, incluyendo Perú, Venezuela, Ecuador, Angola Argentina, Colombia, Guatemala, México, Panamá y República Dominicana. La empresa reconoció que manejaba un Departamento de Cuentas Estructuradas dedicado a pagar sobornos, objeto de esas denuncias.

 

Odebrecht reconoce haber pagado en el Perú sobornos por casi 30 millones de dólares entre los años 2005 y 2014. Este período corresponde a los gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006 – 2011) y Ollanta Humala (2011 – 2006). A esto se agregan los pagos efectuados por supuestas asesorias a las compañías de Pedro Pablo Kuczynski en los anos en que era Ministro y Primer Ministro con Toledo, con lo cual estamos englobando un circulo amplísimo de corrupción que hace al peruano de a pie a pensar que toda la clase política esta podrida y envilecida por el dinero y demanda “QUE SE VAYAN TODOS”. (Intro. de la R .de C.N.)

 

Por Jorge Godenzi*

Pocas figuras nos resultan tan repugnantes y perversas como las del traidor; y, sin embargo, la historia universal está llena de traidores.

Nuestra patria al respecto tiene una caudalosa prosapia, desde la colosal traición de José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, cuando fue ungido por el Congreso de la República como el primer Presidente de nuestra nación, hasta el actual mandatario, don Pedro Pablo Kuczynski, personaje estrafalario, por su permanente mendacidad, personalidad perturbada por la alevosía y el oportunismo descarado que acaba de protagonizar uno de los actos más viles, al haber oficializado, no solo el indulto, sino el haberle concedido el derecho de gracia al condenado don Alberto Fujimori Fujimori.

Es oportuno recordar que el 30 de mayo de 2016, el entonces candidato Kuczynski, firmó un compromiso de honor con las víctimas de violaciones a los derechos humanos, de respetar las sentencias dictadas contra los responsables de crímenes, lesiones graves y secuestro agravado a 25 años de cárcel, tras 16 meses de audiencias públicas, en los que el tribunal de la Sala Penal Especial, emitió un fallo histórico en un juicio que fue reconocido por la comunidad nacional e internacional. Por las paradojas que consagra siempre el destino, este documento formal fue leído por el congresista oficialista Gino Costa en Jesús María y frente a familiares de las víctimas.

No obstante la existencia de este documento, que acredita la palabra empeñada por este presidente impostor, el día de ayer 24, mediante resolución suprema Nº 281-2017-JUS oficializó no solo el indulto al exdictador sino que también se le ha otorgado el derecho de gracia con lo que se ha suprimido de un solo trazo no solo las cinco sentencias que pesan sobre Alberto Fujimori, sino que se le exonera de las investigaciones en curso que recaían sobre él, tales como las esterilizaciones forzadas que se iniciaron como parte del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar y bajo el cual miles de mujeres, sobre todo de procedencia rural, fueron esterilizadas sin su consentimiento o con engaños. Muchas de estas víctimas, discriminadas por el Estado, no cesan hasta hoy en su incansable búsqueda de la verdad y justicia.

Pedro Pablo Kuczynski, con esta decisión, ha traicionado la confianza de sus votantes. Ha preferido el despreciable trueque de mantenerse en el poder por el indulto de un delincuente. Kuczynski pasará a la historia y será recordado por su incapacidad moral y por su alevosa traición a la democracia. Ahora seguirá bailoteando como un pelele al son de la música fujimorista mientras en el país se atisban tiempos aciagos.

Acabo de escucharlo a este pugnaz mentiroso. ¿Cuál puede ser la voz de este traidor? ¿Qué firmeza puede tener quien ha olvidado a sus electores y se ha entregado al poder del dinero de Odebrecht y al chantaje de los fujimoristas y su prensa? ¿A qué frases, a qué sintaxis, puede aspirar quien ha desaparecido en el campo de batalla? El balbuceo de Kuczynski es la expresión oral de una derrota intrínseca.

Toda traición debería ser sancionada. Antaño era mediante el remordimiento; y en esta época desalmada en que ya casi han desaparecido los escrúpulos morales, el traidor sabe que ninguna de sus lealtades es firme, sabe que su palabra vale menos que papel mojado, sabe que no puede tomarse en serio; y esta certeza se cristaliza en una suerte de irónico cinismo, de hastío, de desolación y asco que solo sirven para crear las condiciones a fin de que la impunidad ocupe lugar preponderante.

Un país como el nuestro puede tener y mantener a un traidor como Presidente, algunos pueden admirarlo con la fuerza como admiran sus propias perversiones, otros deben fijar sus posiciones de rechazo ante descomunal actitud de mendacidad recurrente y alta traición.

*Fuente: Enviado por Raul Valqui Malpica del REDPAPUSA