Los estudiantes que sobrevivieron a la masacre de Parkland ofrecen una lección a su país

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

Los estudiantes sobrevivientes de la masacre del Día de San Valentín en la secundaria Marjory Stoneman Douglas son el corazón del movimiento para el control de armas de fuego. Están retomando una de las tradiciones políticas más fuertes de la historia de Estados Unidos: la tradición del activismo juvenil.

La Asociación Nacional del Rifle no lo vio venir. Podría haber vaticinado otro tiroteo letal en una escuela, como tantos que han tenido lugar en Estados Unidos. Pero lo que esta asociación aficionada a las armas de fuego no pudo predecir fue la respuesta inmediata e implacable de los estudiantes sobrevivientes, que canalizaron su furia y dolor por el asesinato de 17 de sus compañeros de clase y profesores contra el lobby de las armas y los políticos que tienen en el bolsillo. Presionado por este nuevo impulso de cambio, el presidente Donald Trump celebró una reunión con legisladores de los dos principales partidos políticos el miércoles por la tarde. En medio de discursos plagados de elogios hacia Trump, los senadores y representantes expusieron sus propuestas políticas, mientras Trump se atribuía el crédito por anticipado por lo que opinó que sería un proyecto de ley “hermoso”, que sería aprobado en el Senado por tantos votos más de los 60 necesarios que sería algo “increíble”.

Aún queda por ver si alguna de las políticas propuestas llega a convertirse en una ley integral para el control de las armas de fuego. Hay muchas razones para mostrar escepticismo, como los 54 millones de dólares que la Asociación Nacional del Rifle invirtió en las campañas presidenciales y del Congreso durante el ciclo electoral de 2016.