En EL Monumental, ‘ángel’ Gabriel lleva a la gloria al Flamengo

Con un doblete de Gabriel Barbosa en los últimos minutos, Flamengo vence 2-1 a River Plate y se consagra campeón de la Copa Libertadores por segunda vez en su historia en una final llena de emociones disputada en el Monumental de Lima.

Por Angelo Torres

24 Nov 2019.  Hay días que siempre entrarán a la historia, que tendrán un aire místico como el 23 de noviembre para Flamengo. El pueblo ‘rubonegro’, más de 30 millones de hinchas, lo tendrá marcado siempre en su calendario. El recuerdo más hermoso, la Copa de 1981, esa obsesión esquiva por casi cuatro décadas que regresa a sus manos en un rush final imponente con un ángel llamado Gabriel.

Si este partido era una maratón, River Plate dominaba a paso firme, pero en los últimos kilómetros, cuando el aire empieza a faltar, el ‘Mengao’ apareció renovado con cambios que terminan en un sprint ganador. En 180 segundos, ‘Gabigol’ pasó de fantasma a figura en dos jugadas, de ángel a dominio del gol. El milagro de Gabriel se gesta en dos errores, esos que no se pueden dar en una final.

Desaparecido durante casi todo el partido, el delantero guardó la artillería para el final. Jorge Jesús, el técnico portugués que esquiva la ‘maldición’ de Béla Guttmann desde el Benfica para ganar su primer título internacional. Faltando quince minutos, cuando el reloj se convertía en enemigo y con el marcador en contra, Diego y Vitinho se convertían en revulsivos para despertar a su equipo. River se quedaba sin gasolina y Gallardo movía sus piezas aunque no terminaban de encajar. Una mala salida de Pratto acaba en una escapada, De Arrascaeta alcanza a un pase genial de Bruno Henrique –momento cumbre– y deja solo a ‘Gabigol’ (89’) para empujarla.

 

El milagro empezaba a ser posible. Ya pensando en los suplementarios, solo tres minutos después, un error de Pinola –que hasta ese momento era figura– acaba en un zurdazo de Gabriel para desatar el carnaval en el Monumental. El nocaut, el golpe final que era la locura automática. El delantero se sacaba la camiseta excelso, desbordado, para celebrar mostrando su nombre, recordando que lo importante es aparecer en el momento clave. Nueve goles, el máximo artillero, la figura excluyente de un plantel que marca la diferencia a nivel continental y que ahora tiene como próximo reto el Mundial de Clubes en diciembre próximo.

Todo se fue cayendo para los ‘millonarios’ como un efecto dominó sobre una torre de naipes. Porque el escenario era inmejorable: con el ‘Muñeco’ Gallardo, el bicampeonato estaba en el horizonte durante prácticamente el tiempo reglamentario. Diez títulos conseguidos parece un hechizo con el éxito irrompible, aunque al frente estaba la millonaria inversión de Flamengo para conseguir esa obsesión llamada Libertadores que solo habían logrado una vez. Gabriel Barbosa, Filipe Luiz, Rafinha y un experimentado portero Diego Alves para cortar esa racha.

Casi una invasión de hinchas brasileños y argentinos hicieron sentir a Lima como si fuera un estadio gigantesco, con caravanas en varios distritos aunque el epicentro era el Monumental. En un partido de muchas altas, el más afinado era Rafael en el último toque. Santos Borre aprovecha uno de esos errores de Flamengo que parecen pecados capitales en una final para cantar afinado con un derechazo, abajo, imposible. Pero ese no era el final.

El renacer del ‘Mengao’

Si en el título del 81 se hablaba de Zico y un equipo casi mágico, ahora el que debió ingresar para cambiar el dominio de los ‘millonarios’ fue Diego. Con 34 años, su experiencia fue vital para encontrar los espacios que nadie veía. El desequilibrio en su visión, el despertar de Bruno Henrique y la efectividad de ‘Gabigol’ para convertirse en los nuevos héroes.

 

Fito Páez cantaba su eterno hit ‘Y dale alegría a mi corazón’, aunque convirtiéndolo en un canto tribunero con el “la Copa Libertadores es mi obsesión”. Pero el dejo argentino no era suficiente para darle suerte a Gallardo –que sigue sin poder ganar en el Monumental– y compañía.

A pesar de ser un equipo sólido, de que en lo físico se impuso durante buena parte de juego, pasó de la gloria a la depresión. Flamengo golpeó mejor en los momentos finales con el ángel Gabriel. Estira su invicto a 26 partidos y hoy sin jugar podría ganar también el Brasileirao.

El ‘Mengao’ recupera la mística en Lima, en la primera final única que tuvo un desenlace de película. Ahora, el 23 de noviembre tiene el mismo significado para varias generaciones: ser el rey de América. Lo que fue 38 años de espera, se consiguió en tres minutos. Justicia divina para los brasileños.

(foto leyenda)

Flamengo vs. River Plate: El ‘ángel’ Gabriel los lleva a la gloria

 

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