A la prensa hegemónica le hace falta una buena cuarentena

Rescatar la demanda contra la concentración de medios, impulsar la prensa alternativa y pensar en un proyecto de ley como el mencionado, serían buenas maneras de poner en cuarentena a la prensa hegemónica.

Por Victor Liza*

Noticias SER, 5 de mayo, 2020.- Sensacionalismo mercantil. Preguntas desatinadas. Humillación al pueblo. Este ha sido el modus operandi secuencial de la prensa hegemónica, en especial de los canales de televisión de señal abierta, desde que el gobierno decretara la cuarentena para enfrentar al coronavirus. Ante la falta de notas policiales, ese menú era una buena alternativa.

Apenas iniciado el aislamiento, los reporteros de televisión iniciaron una persecución contra los sectores populares. Como si fueran fiscales o policías, encaraban a la gente que aún transitaba en la calle. Salvo el caso aislado de un chef de un distrito de clase alta que una mañana salió a correr, la regla general era interrogar a posibles vendedores ambulantes, gente que vivía del día a día hasta ese momento, sobre por qué no acataban la medida.

Ese estado policial del periodismo se trasladó a la opinión pública, que repetía el insistente “quédate en tu casa” y pedía mano dura para quienes no podían cumplir con el aislamiento, en un país en el que existe un 70% de informalidad laboral.

El siguiente paso fue buscar el llanto. Ya no se trataba de perseguir a la gente humilde, sino de hacerla llorar. Los reporteros ahora cubrían las filas de personas que querían cobrar su bono en los bancos. Se dieron cuenta de que mucha gente ya no podía vivir del día a día. Recogían historias de pobreza.

En algunos casos, de quienes no figuraban en el sistema bancario y por ende no podían cobrar. En otros, de personas que no tenían fecha para hacerlo. Llegaron a sus casas y descubrieron que les faltaba agua potable, elemento indispensable para hacer frente al virus. Encontraron casos de contagio. Las caras largas y llenas de lágrimas daban rating.

La película peruana Tinta roja, de Francisco Lombardi (adaptación de la novela del mismo nombre del escritor chileno Alberto Fuguet), tiene entre sus primeras escenas la cobertura de un crimen.

El fotógrafo, de apellido Escalona, le hace una pregunta a una señora que perdió a su hijo en un crimen. Lo hace de tal forma que consigue que la mujer llore. Escalona aprovecha el llanto y le hace unas instantáneas. Ya tiene la imagen de portada del día siguiente.

Está demostrado que la pandemia ha desnudado nuestras grandes miserias. Un sistema de salud pública precario, informalidad laboral, pobreza en muchos lugares de la gran Lima. Otra miseria al descubierto es este tipo de cobertura. La prensa hegemónica peruana ya había demostrado un comportamiento digno de Tinta Roja.

La madre del cordero está en el modus operandi secuencial: sensacionalismo mercantil. Las redes sociales estallaron hace unos días a causa de una pregunta de la conductora de farándula Ethel Pozo al reportero Günter Rave. “¿No te da miedo contagiarte de coronavirus?”, fue la inocente interrogante. El periodista casi llora en vivo.

La pregunta no hubiera sido tan desatinada si era dirigida a los dueños del canal, autores mediatos de ese modus operandi, al que responden editores y productores, quienes a su vez envían a sus reporteros a la calle con esa consigna. Unos regresan con informes sensacionalistas. Otros se han llevado el coronavirus a sus cuerpos.

Diferente ha sido el accionar de los medios alternativos. Las carencias de los hospitales públicos, casos de corrupción y abusos de autoridad han sido revelados por portales de como Ojo Público, IDL Reporteros, Lamula.pe y Convoca. (VALJ1) En esa misma línea se han comportado el semanario Hildebrandt en sus trece y los corresponsales de la prensa extranjera, que ha informado lo que la prensa hegemónica no cuenta, incluyendo la realidad de las regiones. Noticias SER también ha sido importante en este despliegue informativo.

Lo que está claro es que aquí también se necesita Estado. Los medios de comunicación influyen con gran peso en la opinión pública. Y más en un contexto en el que existe una hegemonía de los medios comerciales.

Un primer paso sería rescatar del sueño de los justos la demanda contra la concentración de medios, que lleva siete años durmiendo en el Tribunal Constitucional. A partir de la jurisprudencia que marque la definición de este caso, se puede definir el porcentaje del monopolio mediático, que afecta la libertad de expresión porque hegemoniza sobre una sola forma de pensar. “Quédate en tu casa, tonto”, es una expresión de ello.

Un segundo paso es que surjan más medios digitales y alternativos que los que ya existen. Se puede conseguir financiamiento para empezar con poco. Y un tercero es comenzar la discusión sobre una nueva ley de medios de radio y televisión, que fortalezca los medios públicos y dé cabida a los alternativos, surgidos de las comunidades y de organizaciones sociales. Y que no permita que un medio televisivo no tenga dentro de su “grupo” medios escritos, y viceversa, como ocurre en Estados Unidos y Europa.

Un buen ejemplo es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual dictada en Argentina en 2009. Esta repartía la tercera parte de las licencias de los medios para el Estado, otro tercio para los medios alternativos y el restante para el sector privado. Surgió de un consenso para romper con una ley de medios de la dictadura de Jorge Videla, con la conformación de la Coalición por una Radiodifusión Democrática.

Esta propuso en 2004 un total de 21 puntos que fueron debatidos por la sociedad civil y los partidos políticos. El guatemalteco Frank La Rue, entonces Relator de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión, consideró que dicha norma, luego boicoteada durante el gobierno de Mauricio Macri, era “lo más avanzado” en materia de telecomunicaciones. “A mayor concentración, menos pluralismo y diversidad, menos democracia”, dijo en una entrevista con Página/12 por aquellos días.

Rescatar la demanda contra la concentración de medios, impulsar la prensa alternativa y pensar en un proyecto de ley como el mencionado, serían buenas maneras de poner en cuarentena a la prensa hegemónica.

*Victor Liza es profesional en ciencias de la comunicación, escritor y periodista.

Fuente: Noticias SER: http://www.noticiasser.pe/opinion/la-prensa-hegemonica-le-hace-falta-una-buena-cuarentena

Foto: Noticias SER. © Luisenrrique Becerra

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