ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR EN LA ENCRUCIJADA

Por Julio R Muñoz

Dos grandes promesas incumplidas ponen a prueba la prevalencia política de AMLO en el frente amplio de sus seguidores. El primero ya lejano, el de respaldar humanamente a los inmigrantes que atravesaban libremente por su territorio camino al Norte, que no lo hicieron, poniendo a la Guardia Nacional a cuidar su frontera Sur para disuadir a los inmigrantes centroamericanos en su afán de llegar a la frontera con Estados Unidos y; ahora recientemente, con la aplicación del Art 89, fracción VI, de la Constitución Política del Estado que le faculta y obliga a:“Preservar la seguridad nacional, en los términos de la Ley respectiva y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente, o sea el Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación”, le da a las Fuerzas Armadas el control y la lucha de la Seguridad Nacionl. 

Ambas situaciones que empujaron a AMLO a incumplir sus promesas a su pueblo y a las expectativas del mundo abiertas a expectar un modelo de gobierno transformador, la 4T, las ha amparado legal y constitucionalmente pero, ha dejado un vena de desconfianza de la firmeza de sus promesas incumplidas. “Tenemos que aplicar decisiones con juicio práctico”, dijo en mandatario de la Cuarta Transformación.

¿Qué hay detrás de estas brutales decisiones políticas adoptadas por el presidente mexicano? Sobre todo, en esta última y reciente decisión de encargarle a las Fuerzas Armadas el orden y el cumplimiento de la ley para preservar la seguridad pública.

Ya que para la primera creo que todos lo tenemos claro. Era, o mandas a la renovada y altamente potenciada  Guardia Nacional a preservar la frontera Sur o te atienes a la inusitada subida de aranceles a tus exportaciones de tu vecino del Norte. Teniendo una dependencia absoluta en los actuales momentos -80%- de sus exportaciones a Estados Unidos y por lo tanto, sujeta su economía nacional a esta abusiva imposición, no le quedó más remedio que seguir casi a pie juntillas los mandatos del poder absoluto del amo del Norte. También en lo referente al comercio. TLC de por medio con el TLCAN que llevó a la miseria absoluta a sus agricultores.  En este punto lo tenemos claro. Para mantener la frente en alto, AMLO argumenta que no es el momento de convertirse en un oponente fuerte e independiente. La autonomía económica y la fortaleza de su democracia se la reserva para “más adelante”. Y parece que el pueblo así lo entendió.

Pero, para lo segundo, las opiniones están por primera vez muy divididas. Han surgido críticas muy fuertes inclusive dentro de sus propias fortalezas. ¡Que ya no hay diferencia con el accionar político militar de sus antecesores Calderón y Pérez Nieto para reprimir el narcotráfico!. ¡Que de aquí a un estado militarizado y dictatorial ya no hay sino un paso! Así parecería ser. Pero es que México está “Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, frase del dictador Porfirio Díaz, que no deja de ser tan real si tenemos en cuenta las invasiones militares sufridas del pasado de parte de Estados Unidos – que les costó la mitad de su territorio-, y de Francia anteriormente.

Los sufridos y contumaces seguidores de AMLO argumentan que tras esta segunda cuestionada decisión política hay un “pacto del silencio con el diablo” es decir con Donald Trump. Un pacto de las inteligencias subterráneas y por lo tanto no habladas explícitamente pero que están ahí, vigentes y latentes en el imaginario: “O paras ese en ciernes, Narco-Estado Mexicano, o lo hacemos nosotros con nuestros drones, cuya eficacia ya ha sido confirmada con los asesinatos de jefes afganos, iraquíes e iraníes en el pasado reciente, todos ellos declarados conspicuos enemigos de la democracia occidental y la seguridad de los Estados Unidos”.

Esa amenaza en ciernes, latente y no escrita, de considerar al Estado Mexicano como un Estado fallido – o sea sin gobierno- sí más bien como un “narco-estado” con minúsculas y calificando a los carteles de la droga como “bandas terroristas”, entrando en esta categoría los todos los activos y poderosos carteles de Sinaloa, de Jalisco Nueva Generación, de Santa Rosa de Lima, del Golfo (Los Metros), del Noreste; los Viagras, también los carteles de Juárez (Brazo armado La Linea) y Cártel de Nueva Plaza, pues en esos casos, las fuerzas de respuesta rápida estadounidenses para reprimir estas “bandas terroristas” operando tan cerca de sus fronteras y hasta dentro de sus territorios, tendrían allanados los caminos para una intervención directa amparándose en sus estatutos de seguridad nacional.
¡Es esto, o lo segundo! Y al parecer AMLO optó por el mal menor. Es decir, hacer de su palabra empeñada añicos para mantener la autonomía del gobierno mexicano por lo menos en el papel. No menos gravoso será si se comprueba la coordinación logística que seguramente sobrevendrá ahora, para el combate armado del narco tráfico, con las entidades especializadas de Estados Unidos, como siempre ha sido.Los asuntos de migración, seguridad nacional y comerciales navegan en un barco aventurero cuyo capitán utiliza una gorra roja con la leyenda que dice: “Make America Great Again”.

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