Por Daniel Espinosa

Noam Chomsky naci贸 el 7 de diciembre de 1928 y todav铆a no se cansa de advertirnos, con la lucidez e inteligencia que lo caracterizan, de que caminamos 鈥搊, mejor dicho, corremos鈥 hacia el abismo. El nonagenario sigue advirti茅ndonos sobre todo aquello que ha puesto a la civilizaci贸n humana al borde de alg煤n final ignominioso y violento, adem谩s de tr谩gico (por todo aquello que nuestra especie es y pudo ser).

No hay qui茅n m谩s nos recuerde, por ejemplo, sobre el ominoso tic-tac del 鈥渞eloj del fin del mundo鈥. Ese artilugio creado en 1947 por una comunidad de cient铆ficos at贸micos no deja de acercarse lentamente, pero a paso firme, a la medianoche, el momento en el que la bomba at贸mica ser谩 usada otra vez. No ya por un solitario poder dominante y criminal en su intento de dejar clara su hegemon铆a, sino por varias potencias nucleares en pugna, acabando con la civilizaci贸n humana tal como la conocemos.

驴Puede suicidarse una especie? Parecemos dispuestos a averiguarlo.

Una foto del 鈥渞eloj de fin del mundo鈥, que desde hace unos a帽os ya nos advierte del inminente peligro nuclear en minutos, sino segundos, 鈥渄eber铆a ir en la portada de todos los diarios鈥, dice Chomsky. Hoy nos encontramos a cien segundos de las doce. Como dijo alguna vez otro genio de origen jud铆o, la cuarta guerra mundial ser谩 peleada con palos y piedras.

Luego est谩 ese otro grave peligro existencial, para el cual no necesitamos dispararnos bombas at贸micas, sino, simplemente, seguir tal como estamos: la destrucci贸n irreversible del ecosistema.

Pero nada parece capaz de sacarnos de la inercia, liberarnos de lo inexorable. Necesitamos observar un consenso p煤blico y masivo con respecto al peligro. Ese parece ser el requisito indispensable para pasar a la acci贸n o demandar cambios. Pero un consenso como ese no solo no ser谩 creado, sino que viene siendo y seguir谩 siendo impedido por la prensa corporativa. Quienes conocen el Modelo de Propaganda entender谩n por qu茅鈥 por qu茅 la revoluci贸n jam谩s ser谩 televisada.

Chomsky y su socio y amigo Edward Herman idearon el Modelo de Propaganda a fines de la d茅cada del 80 para entender mejor el sesgo y conductas del aparato medi谩tico corporativo. En las circunstancias presentes, la creaci贸n de un consenso p煤blico y masivo que nos lleve a exigir la destrucci贸n del arsenal at贸mico global (es solo un ejemplo), depender铆a de sus representantes, del Washington Post, el 鈥淭imes鈥, la CNN y sus repetidores alrededor del mundo, etc.

Pero los medios mencionados no solo est谩n en el bolsillo de las grandes corporaciones que se benefician de carreras armament铆sticas o patentes farmac茅uticas que siempre encuentran nuevas formas de prorrogarse, sino que ellos mismos son grandes corporaciones y parte de los mismos conglomerados. Sus directores se mueven entre lo que en ingl茅s se denomina 鈥渋nterlocking directorates鈥. As铆, un director de la gigante farmac茅utica Eli Lilly tiene asiento en el directorio del New York Times y tanto Novartis como Merck tienen ejecutivos en el directorio de la NBC. Ellos ejercen su liderazgo y autoridad sobre un mont贸n de corporaciones al mismo tiempo, incluidas las medi谩ticas, siempre con el af谩n de lucro como 煤nico norte.

El director de la gran constructora acusada de corrupci贸n es al mismo tiempo el director del gran medio de comunicaci贸n conservador que se hace llamar 鈥渓iberal鈥. Adem谩s, el medio en cuesti贸n vive de difundir la publicidad de grandes compa帽铆as como las de ese director y magnate. El caso peruano es solo la muestra en miniatura de una degeneraci贸n establecida en el primer mundo y ya muy avanzada, por no decir terminal.

驴D贸nde entrar铆an a tallar los principios period铆sticos en todo ese tinglado? Pues en ninguna parte, excepto como fachada indispensable para sus negocios en el rubro comunicaciones.

La gran farsa de la 鈥減rensa libre鈥 es una de las cuestiones centrales de la cr铆tica 鈥渃homskiana鈥. Este enga帽o fundamental explica el deterioro de muchos otros aspectos de nuestra sociedad, pues la entidad de la cual se esperan denuncias claras y oportunas en resguardo del bien com煤n, la 鈥減rensa libre鈥, en su lugar oculta y omite los cr铆menes, corruptelas y conflictos de inter茅s de sus due帽os 鈥揳lgo previsible鈥, as铆 como los efectos nocivos y 鈥渆xternalidades鈥 en los que constantemente incurren sus negocios.

Lo peor ni siquiera es eso: oculta los peligros que la corrupci贸n legalizada que conocemos como lobby o cabildeo pol铆tico entra帽an para la democracia. No denuncian, ni siquiera hacen visible, aquello que ha producido el presente grado de desigualdad econ贸mica, con su efecto corrosivo sobre nuestras sociedades. Peor a煤n, muchas veces intentan vend茅rnoslo como algo natural, inevitable o hasta positivo.

Nuestro periodismo aprendi贸 a decir 鈥渘eoliberalismo鈥 reci茅n hace un par de a帽os; antes de eso, por ignorancia o deshonestidad, nos lo vendi贸 como 鈥渟entido com煤n鈥. En su insistencia por descartar el t茅rmino 鈥損asando por alto que es usado hasta por el Fondo Monetario Internacional鈥 han quedado muy mal parados.

La pandemia es la cachetada final del neoliberalismo

Es por todo lo se帽alado arriba que no nos enteramos de los peligros que nos acechan hasta que es demasiado tarde. La pandemia es un excelente ejemplo.

Ya cubrimos aqu铆 (22/05) como un buen doctor del Texas Children鈥檚 Hospital estaba listo para probar en seres humanos una vacuna contra el coronavirus (una cepa anterior al Cov-Sars-2) 鈥搎ue habr铆a servido de base para desarrollar r谩pidamente la vacuna para la presente pandemia鈥, pero no encontr贸 financiamiento. Las farmac茅uticas le dijeron algo as铆 como 鈥渧amos a ver si el virus vuelve el pr贸ximo a帽o鈥. Ped铆a un par de millones de d贸lares. 驴Por qu茅 no lo financi贸 el gobierno norteamericano? Porque los presidentes de EE.UU., desde hace d茅cadas, ponen en la direcci贸n de los entes gubernamentales involucrados a lobistas y ejecutivos de farmac茅uticas como Gilead, GlaxoSmithKline, AstraZeneca, etc.

Como le explic贸 Chomsky a Democracy Now recientemente: 鈥淒ebemos entender (cu谩les son) las ra铆ces de esta pandemia鈥 si no las extirpamos, vendr谩 otra peor. Luego de la epidemia de SARS, en 2003, los cient铆ficos sab铆an que era muy probable que llegaran otras. Presentaron pol铆ticas para impedirlo. Ellas no fueron implementadas, en parte por profundas patolog铆as institucionales. Las compa帽铆as farmac茅uticas, las candidatas obvias para implementarlas, no pueden hacerlo, las razones yacen en la l贸gica de mercado鈥.

鈥淯no no gasta dinero intentando prevenir una cat谩strofe que suceder谩 en 10 a帽os, lo que hace es intentar producir dinero para ma帽ana. Esa es la l贸gica del sistema, as铆 que las compa帽铆as farmac茅uticas quedan fuera鈥 El Estado podr铆a entrar a tallar鈥 de hecho, ya se encarga de la investigaci贸n de la mayor铆a de vacunas y drogas鈥 pero es bloqueado por la plaga neoliberal.

鈥淩ecordemos a Ronald Reagan: 鈥榚l gobierno es el problema, no la soluci贸n鈥欌.

Por ende, se帽ala el profesor em茅rito del MIT, la toma de decisiones y la acci贸n deben pasar del gobierno a actores privados.

Ya vimos c贸mo se puso la 茅lite con el cierre del Congreso anterior, fujimorista. El gobierno actu贸, tom贸 las riendas del asunto siguiendo un deseo ciudadano mayoritario y claramente expresado. Eso es peligros铆simo y no puede ser tolerado 鈥搃ncluso si su efecto es a todas luces positivo鈥 por lo que siempre ser谩 criticado por el neoliberalismo. Hoy, el gobierno cierra legalmente un Congreso, ayer llev贸 a cabo una reforma agraria, 驴qu茅 podr铆a hacer ma帽ana?

El statu-quo est谩 en juego. Quienes concentran poder y riqueza tienen mucho que temer de una democracia.

El gobierno, pues, tiene un grave defecto: 鈥渞esponde, mal que bien, a la poblaci贸n鈥, comenta Chomsky. El resultado de la l贸gica neoliberal es que el poder sea transferido a 鈥渢iran铆as privadas鈥 sin mandato ni obligaci贸n de rendir cuentas a una sociedad democr谩tica. 鈥淓se es el significado del eslogan de Reagan. Ese es el principio fundamental de neoliberalismo鈥.

Es por eso que cuando llega la pandemia nos encuentra calatos, con un sistema de salud completamente incapaz de hacer frente a una emergencia nacional, como un terremoto o lo que fuere. Un sistema sanitario fragmentado de acuerdo a las distintas castas sociales y lo que pueden pagar es otra muestra de una sociedad podrida. Las naciones que se organizaron siguiendo otra l贸gica, y hoy tienen sistemas de salud p煤blica orientados a toda la poblaci贸n y no solo al segmento pobre y abandonado, est谩n triunfando sobre el virus. Naciones en desarrollo como Vietnam o Cuba, y tambi茅n pa铆ses desarrollados como Jap贸n, Corea del Sur o los pa铆ses n贸rdicos, no est谩n viviendo un apocalipsis como el nuestro (o el estadounidense, nuestro tradicional 鈥渕odelo鈥 a seguir).

鈥淓n cada asunto鈥 estamos corriendo locamente hacia la cat谩strofe total bajo el liderazgo de soci贸patas fan谩ticos. Es como si un malvado demonio hubiera tomado el control de la raza humana y la estuviera llevando a la autodestrucci贸n鈥, agrega Chomsky.

Las tres plagas de nuestro tiempo, la posibilidad de una guerra nuclear, la cat谩strofe clim谩tica y el deterioro de la democracia, dice Chomsky, solo podr铆an ser superadas por una vibrante democracia, un p煤blico involucrado, comprometido con ella y, sobre todo, bien informado.

https://www.alainet.org/es/articulo/208636

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