En una cita con las urnas el pr贸ximo 5 de enero en el Estado sure帽o se ensaya la pol铆tica despu茅s de Trump, y se decidir谩 el control del Senado y el margen de maniobra de la presidencia de Biden

Por Pablo Guim贸n

Washington - 20 DIC 2020 聽

鈥淕eorgia, Georgia /

Durante todo el d铆a /

Solo una vieja dulce canci贸n /

Mantiene a Georgia en mi mente鈥.

Como en la c茅lebre canci贸n Georgia on my mind (Georgia en mi mente), escrita por Hoagy Carmichael y Stuart Gorrell en 1930, popularizada por Ray Charles y adoptada como himno por el Estado sure帽o, Georgia lleva semanas copando la mente pol铆tica de Estados Unidos. Despu茅s de las elecciones del 3 de noviembre, las maquinarias nacionales de los dos partidos se trasladaron a este Estado, donde el 5 de enero los votantes decidir谩n qui茅n ostenta la mayor铆a en el Senado. Las urnas se han abierto esta semana para el voto anticipado y las encuestas dibujan dos carreras ajustad铆simas en una jornada crucial para el futuro pol铆tico inmediato del pa铆s. El hecho de que los mandos republicanos se hayan resistido tanto a reconocer la victoria de Joe Biden. El subtexto de la negociaci贸n en el Capitolio del nuevo paquete de rescate a la econom铆a. Todo en Washington estos d铆as tiene una m煤sica de fondo, compuesta por los siguientes elementos:

La letra. A cada Estado de la Uni贸n le corresponden dos esca帽os en la C谩mara alta del Capitolio y, en las elecciones de noviembre, Georgia era el 煤nico en que los votantes estaban llamados a elegir, no solo a uno de ellos (normalmente los respectivos mandatos de seis a帽os vencen de manera escalonada), sino a los dos senadores que representar谩n al territorio en Washington. Uno, porque el actual senador terminaba su mandato; otro, por la retirada del legislador en medio del suyo, por motivos de salud, a finales del a帽o pasado. Al no haber alcanzado ninguno de los candidatos el 50% del voto el 3 de noviembre, la ley electoral de Georgia obliga a celebrar una segunda vuelta entre los dos candidatos m谩s votados para cada uno de los dos esca帽os en juego. Esta tendr谩 lugar el 5 de enero. Los republicanos, que ostentan hoy la mayor铆a en el Senado (52 de 100), obtuvieron en las elecciones de noviembre 50 esca帽os; los dem贸cratas, 48. Por eso, si los dem贸cratas se hacen con los dos esca帽os de Georgia, se producir铆a un empate, y la Constituci贸n entrega al vicepresidente del pa铆s, en este caso la hoy vicepresidenta electa Kamala Harris, dem贸crata, el voto de desempate. En el sistema presidencial estadounidense, la capacidad de maniobra de una Administraci贸n depende en gran medida de si su partido ostenta o no el control de las dos c谩maras del Congreso, 贸rgano que legisla, confirma los nombramientos de jueces y altos cargos, y aprueba los gastos federales. En un pa铆s golpeado por la crisis, enfrentado a enormes desaf铆os, y con un presidente que ha sugerido que no concurrir谩 a un segundo mandato, lo que suceda el 5 de enero en Georgia marcar谩 en buena medida el alcance del proyecto de Joe Biden.

La melod铆a. Si la letra de la canci贸n es poderosa, la m煤sica que la envuelve no lo es menos, pues ambos partidos han convertido a Georgia en la sala de ensayo donde se decide c贸mo sonar谩 la pol铆tica estadounidense despu茅s de Trump. Los republicanos repiten la m煤sica que ejecut贸 en noviembre el hoy presidente saliente: la de que los dem贸cratas son unos socialistas radicales que, si controlan el Congreso adem谩s de la Casa Blanca, transformar谩n Estados Unidos dram谩ticamente. Sucede que el conjunto del pa铆s no bail贸 esa melod铆a, y tampoco lo hizo Georgia, donde Trump tambi茅n perdi贸. 驴Por qu茅, entonces, volver a interpretarla? He aqu铆 una de las grandes paradojas de las elecciones de noviembre: esa m煤sica no le funcion贸 a Trump, su compositor, pero s铆 funcion贸 en la parte baja de las papeletas, donde se votaba a los congresistas. Es decir, en Georgia, el Partido Republicano ensaya la m煤sica de Trump, pero sin Trump, sin su bagaje venenoso, sin someter a juicio su historial en la Casa Blanca. Los dem贸cratas, por su parte, ensayan tambi茅n c贸mo suena su m煤sica desprovista del antagonista. Se disponen a testar si los votantes que les abrieron las puertas de la Casa Blanca quer铆an solo deshacerse de Trump, o si respaldan la agenda reformista que el partido ans铆a.

El dueto republicano. Las voces conservadoras las ponen el senador David Perdue, de 71 a帽os, cl谩sico republicano moderado y al茅rgico a los impuestos, que se ha esforzado por seguir la batuta de Trump, y la exitosa empresaria Kelly Loeffler, con un marido multimillonario, carne de papel couch茅, que el gobernador de Georgia eligi贸 para ocupar el esca帽o republicano que qued贸 libre al final de a帽o, en una arriesgada jugada calculada para frenar la p茅rdida del voto suburbano de Atlanta, la capital del Estado, 茅xodo liderado por las mujeres moderadas. Pero el gobernador y Loeffler eligieron un mal momento para lanzar una carrera pol铆tica republicana convencional, y la senadora ha acabado convertida en una radical trumpista, que se define en los anuncios de campa帽a como 鈥渕谩s conservadora que Atila el huno鈥. Perdue, por su parte, sabe que necesita movilizar a la base trumpista, pero sabe tambi茅n que en noviembre se impuso a su rival por un punto a pesar de que el presidente perdi贸, de modo que hay personas que le votaron a Biden y a 茅l. Votantes que no apoyan las formas de Trump pero tampoco la agenda dem贸crata. Sabedores de que necesitan el apoyo del presidente para movilizar a sus bases, ni Perdue ni Loeffler han reconocido todav铆a la victoria de Biden.

El dueto dem贸crata. El dem贸crata que disputa el esca帽o de Perdue es Jon Ossof, de 33 a帽os, realizador de documentales. Protagoniz贸 una encomiable carrera al Congreso en 2017, que finalmente perdi贸. Nunca ha ostentado cargo p煤blico alguno. Es un dem贸crata pragm谩tico, que trata de convencer a Georgia de que el cambio no termina con la elecci贸n de Biden, sino que hace falta un legislativo que pueda ayudarle a cumplir las cosas que defiende. Pero es el rival de Loeffler el que ha acaparado buena parte de los focos. Se trata del reverendo Raphael Warnock, nada menos que pastor de la m铆tica iglesia de Atlanta desde la que predicaba Martin Luther King. Si gana, Warnock se convertir铆a en el primer senador afroamericano de la historia de Georgia. Los republicanos lo han convertido en su villano, no solo porque sus encendidos sermones son fuente inagotable de combustible para la hoguera de radicalismo donde quieren quemar a sus rivales, sino porque ven una seria amenaza en la capacidad del reverendo de movilizar a las bases dem贸cratas. Warnock encarna como pocos ese choque entre el viejo y el nuevo sur llamado a ser clave en el futuro pol铆tico del pa铆s. 脡l, por su parte, se dedica b谩sicamente a ofrecer una imagen amable y a acariciar perritos (literalmente) en sus anuncios de campa帽a.

El solista. Derrotado en las urnas, aferrado ya casi a solas a una fantas铆a, si en esta canci贸n hay una voz solista, tenor estrella y sotto voce, esa es inevitablemente la de Donald Trump. Desde las elecciones de noviembre, el presidente se ha centrado en su propia batalla, la ins贸lita, quim茅rica y ya agonizante lucha por tratar de revertir un resultado electoral que tacha de fraudulento. Y Georgia, uno de los Estados donde Trump perdi贸 por un margen estrecho, ha sido uno de los focos de sus ataques. Ha obligado a los contribuyentes del Estado a pagar hasta tres recuentos de los votos. Habla de fraude masivo en el Estado y ha atacado a las autoridades republicanas de Georgia, incluido el propio gobernador. Incluso, seg煤n una informaci贸n de Politico, el grueso de las donaciones que su campa帽a recauda para las segundas vueltas de Georgia va en realidad a financiar su cruzada para destapar el fantasioso fraude electoral nacional. Todo ello coloca en una situaci贸n cuando menos inc贸moda a Perdue y a Loeffler. Los dos candidatos saben que necesitan movilizar a las bases de Trump para ganar, pero el comportamiento del presidente no ha hecho mucho por ayudarles. Acusar de fraude masivo y a la vez pedir el voto es una estrategia osada. En los m铆tines, Trump se dedica a cantar su propia canci贸n. En uno reciente, la multitud incluso call贸 a los dos candidatos al grito de 鈥淟uchad por Trump鈥. El mismo presidente al que tratan de imitar es el que les est谩 desafinando los instrumentos. Toda una met谩fora de lo que pasa hoy en el Partido Republicano.

Fuente: El Pais

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Jan 1, 2021
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