Los Gobiernos británico y marroquí están explorando la posibilidad de construir un túnel submarino que conecte el enclave británico y el puerto de Tánger en la costa africana.

La longitud del túnel será de unos 28 kilómetros. Actualmente se están considerando tres opciones. Puede ser un túnel colocado en el fondo similar al del Canal de la Mancha, o un puente-túnel submarino suspendido sobre soportes flotantes o fijos, informa The Arab Weekly.

En 2004, el arquitecto estadounidense Eugene Tsui, conocido por sus proyectos extravagantes al estilo del "diseño biológico", propuso construir un puente flotante, que consta de segmentos según el principio de una columna, y bajar algunos de los segmentos bajo el agua para dar paso a los barcos. En medio del estrecho de Gibraltar, el puente de la columna vertebral debe descansar sobre una isla artificial con turbinas de viento y agua, cabañas y puertos deportivos.

Se supone que el proyecto puede resultar beneficioso debido al desarrollo de las relaciones económicas entre Londres y Rabat. Después de abandonar la UE, el Reino Unido intensificó el desarrollo de las relaciones con Marruecos. En particular, el 1 de enero entró en vigor un acuerdo de asociación entre Marruecos y el Reino Unido, que implica el libre comercio después de que Londres abandonara la UE (los dos países tienen una facturación comercial anual de 2.710 millones de dólares).

El primer ministro británico, Boris Johnson, planea visitar Rabat próximamente para hablar sobre las perspectivas de la cooperación, incluida la creación de un túnel, cuyo proyecto comenzó a discutirse en 2019, inmediatamente después de la conclusión de un acuerdo bilateral de cooperación entre los dos países. Es probable que esto suceda en la primavera de 2021, ya que el tráfico aéreo entre Marruecos y el Reino Unido se ha suspendido debido a la aparición de una nueva cepa de coronavirus en el Reino Unido.

La idea de conectar Europa y África a través del estrecho de Gibraltar no es nueva, apareció por primera vez en forma de un plan formalizado en 1869, pero los problemas con el dinero y las dificultades en la implementación no permitieron que el proyecto se implementara. España también tuvo la intención de construir un túnel en la década de 1930, pero por varias razones no fue posible hacerlo.

En 1979, se creó un comité conjunto hispano-marroquí para implementar un nuevo proyecto valorado en unos 8.000 millones de euros. En el curso de la investigación, quedaron claras las dificultades que pueden enfrentar los constructores. El proyecto se intentó durante 40 años, pero al final se cerró debido a la inundación de dos tramos ya construidos y dificultades de mantenimiento. Sin embargo, España, al parecer, no perdió por completo la esperanza. En 2018 el Diario de Cádiz informó que ETH Zurich (Instituto Federal Suizo de Tecnología) y la gran empresa de túneles Herrenknecht llegaron a la conclusión de que sí es posible construir el túnel.

En particular, en la década de 1930, quedó claro que el fondo del Estrecho está formado por rocas muy duras, por lo que es demasiado difícil perforar un túnel en él (aunque la idea de perforar un túnel en la roca se propuso nuevamente no hace mucho tiempo, pero se necesitan ocho perforadoras especializadas, cada una con un valor de más de 35 millones de dólares).

Además, en medio del Estrecho se juntan las placas tectónicas africanas y euroasiáticas, lo que crea un peligro sísmico. La falla en sí está llena de dos canales de pizarra, lo que complica aún más la construcción. Una dificultad adicional es que en la zona del Peñón de Gibraltar, donde se encuentra el enclave británico, la profundidad del estrecho es de unos 900 metros y aún no se han construido túneles a tal profundidad. Actualmente, el túnel submarino más profundo, el Ryfylke de Noruega, se encuentra a 291 metros por debajo de la superficie del agua.

Además, es probable que el túnel no solo sea de carretera, sino también de ferrocarril. Al menos en el proyecto hispano-marroquí, se consideró tal opción. Sin embargo, con el diseño detallado, surgieron dificultades: los trenes europeos de alta velocidad pueden superar con seguridad una pendiente de 1,2 grados, y la versión de Gibraltar proporcionó una pendiente de 3 grados.

Si el Reino Unido logrará hacer su propio túnel sigue siendo una pregunta abierta. Konstantin Volkov, corresponsal del diario ruso Rossiyskaya Gazeta, está seguro de que el Reino Unido después del Brexit tiene la intención de seguir una política más independiente, tratando de recuperar la influencia británica en el mundo. Y dado que se prevé que África se convierta en una de las regiones de más rápido crecimiento en el mundo en las próximas décadas, el interés de Londres en desarrollar sistemas de comunicación con el continente está bien fundado. Marruecos, que se esfuerza por establecer una asociación estratégica integral con el Reino Unido, puede convertirse en una de las zonas de apoyo para expandir la influencia de Londres en África, resume Volkov.

Gibraltar y África estarán conectados por un túnel submarino © REUTERS / Jon Nazca

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