La hora de la verdad de la nueva Constituci贸n chilena

Fuente de la imagen: revista Nueva Sociedad.

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La Convenci贸n Constitucional present贸 el texto de la nueva Carta Magna. El pr贸ximo 4 de septiembre el texto deber谩 ser aprobado o rechazado en el plebiscito 芦de salida禄. A pesar de que una abrumadora mayor铆a apoy贸 la necesidad de una Convenci贸n Constitucional, los resultados de la consulta son inciertos.

Por Arlette Gay, Christian S谩nchez y C盲cilie Schildberg*

Nueva Sociedad, 13 de julio, 2022.- Lo que comenz贸 hace un a帽o como un nuevo inicio, con una salida institucional a la crisis social y pol铆tica de Chile, se parece ahora solo a un remez贸n. Casi se podr铆a pensar que los chilenos se han asustado de pronto de su propio valor. El pr贸ximo 4 de septiembre, la suerte de la nueva Carta Magna se jugar谩 en un nuevo plebiscito, esta vez con resultado incierto. Pero empecemos desde un poco m谩s atr谩s.

En octubre de 2019, Chile vivi贸 un estallido social. La ciudadan铆a sali贸 a las calles a protestar en contra de la elite pol铆tica y econ贸mica, expresando su rabia frente a la desigualdad social existente en uno de los pa铆ses m谩s ricos de Am茅rica Latina. Durante meses, el estrecho pa铆s andino estuvo paralizado y la ira de sus ciudadanos, probablemente reprimida durante a帽os, se desat贸 en las calles de las m谩s diversas ciudades del pa铆s. Una de las reivindicaciones centrales articulada durante las protestas fue la de la necesidad de una nueva Constituci贸n que sustituyera, de una vez por todas, a la Carta magna neoliberal heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. El gobierno conservador de Sebasti谩n Pi帽era acab贸 cediendo a la presi贸n de la ciudadan铆a y despej贸 el camino para un acuerdo amplio en el Parlamento. Esto habilit贸 el desarrollo de un nuevo proceso constitucional.

El 25 de octubre de 2020, 78% de los votantes decidi贸 en un refer茅ndum que se iniciara el proceso de redacci贸n de una nueva Constituci贸n. Adem谩s, votaron por que el mecanismo para escribirla fuera el de una Convenci贸n Constitucional electa democr谩ticamente, echando por tierra las pretensiones de la 茅lite pol铆tica de tener la redacci贸n en sus manos.

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En mayo de 2021 se celebraron las elecciones de convencionales constituyentes, donde fueron derrotados los partidos pol铆ticos tradicionales, especialmente los de derecha, que no alcanzaron el tercio al que aspiraban para poder bloquear los cambios m谩s importantes al actual modelo. Las candidaturas cercanas ideol贸gicamente a la izquierda, pero las candidaturas independientes de cualquier militancia partidaria, consiguieron alrededor de 60% de las bancas. La mayor铆a de ellos, provenientes de movimientos sociales con agendas espec铆ficas y acotadas. La Convenci贸n tuvo, tambi茅n, una in茅dita composici贸n paritaria entre mujeres y hombres, y 17 de los 155 esca帽os fueron reservados para representantes de los pueblos ind铆genas.

Finalmente, el 4 de julio pasado, los miembros de la Convenci贸n Constitucional entregaron al nuevo presidente progresista, Gabriel Boric, el proyecto de una nueva Constituci贸n para Chile en una ceremonia republicana, sobria y solemne. Inmediatamente, la Convenci贸n, con su papel ya cumplido, un a帽o de mucho trabajo y no pocas pol茅micas, se disolvi贸. Fueron sus discordias, pero tambi茅n una dura campa帽a de la derecha que teme por sus privilegios, las que hacen que la aprobaci贸n del nuevo texto constitucional, que se someter谩 a un nuevo plebiscito el 4 de septiembre pr贸ximo, est茅 al d铆a de hoy en duda. Los 14 millones de electores chilenos tendr谩n que decidir entre el 芦apruebo禄 o el 芦rechazo禄, y actualmente las encuestas muestran una tendencia hacia el crecimiento del 芦rechazo禄, aunque el grupo de los indecisos sigue siendo muy elevado.

Lo cierto es que el proceso y los mismos convencionales constituyentes han generado desconfianza. Algunos de ellos por ejemplo llegaron a levantar reivindicaciones muy radicales o maximalistas, como la abolici贸n de las instituciones estatales vigentes. El hecho de que estas propuestas no hayan alcanzado la mayor铆a en las votaciones del pleno y, por tanto, no se hayan incluido en el texto de la propuesta constitucional, parece solo una nota al pie: el malestar, las confusiones y las tergiversaciones ya se hab铆an instalado en la opini贸n p煤blica. Adem谩s, se ha desplegado una campa帽a muy masiva y con muchos recursos por parte de la derecha, que agita el miedo al declive social y econ贸mico apelando a la ya desgastada pero efectiva imagen de 芦Chilezuela禄, en referencia a una improbable -por no decir imposible- bolivarianizaci贸n de Chile.

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El texto en s铆 no confirma ninguno de los temores invocados y no es revolucionario en absoluto, pero contiene muchas innovaciones y tambi茅n algunas caracter铆sticas 煤nicas que permitir铆an avanzar hacia una mayor justicia social y sostenibilidad ambiental.

Hasta el 4 de septiembre habr谩 que ver si el 芦apruebo禄, ya sin la Convenci贸n en funciones, logra convencer a la mayor铆a de los votantes en un plebiscito que, a diferencia del resto de las elecciones, ser谩 con voto obligatorio. El despliegue de la campa帽a, que comienza oficialmente el 4 de agosto, ser谩 clave. El texto en s铆 no confirma ninguno de los temores invocados y no es revolucionario en absoluto, pero contiene muchas innovaciones y tambi茅n algunas caracter铆sticas 煤nicas que permitir铆an avanzar hacia una mayor justicia social y sostenibilidad ambiental. En definitiva, la nueva Constituci贸n responde a lo que gran parte ciudadan铆a ha estado demandando durante d茅cadas a trav茅s de un sinf铆n de movilizaciones sectoriales (estudiantes secundarios y universitarios, ambientalistas, pensionados, sindicatos, feministas, asociaciones de consumidores, pueblos ind铆genas, etc.). Veamos, entonces, qu茅 trae esta propuesta de nueva Constituci贸n para Chile.

Democracia paritaria

Sin lugar a dudas, la gran innovaci贸n pol铆tica del proceso constituyente chileno es la inclusi贸n de la paridad. Luego de conseguido el acuerdo que habilit贸 la convocatoria a la Convenci贸n Constitucional, surgieron cr铆ticas sobre aquellas cuestiones que no hab铆a incluido y que, en el contexto del estallido social que viv铆a el pa铆s, parec铆an ineludibles: la participaci贸n de independientes en igualdad de condiciones con los militantes de los vilipendiados partidos pol铆ticos, la composici贸n paritaria entre mujeres y varones, y un cupo reservado a representantes de los pueblos ind铆genas. El Congreso se puso a trabajar en ello y r谩pidamente consigui贸 el acuerdo para la participaci贸n de independientes. El acuerdo para la paridad cost贸 algunos meses m谩s, pero finalmente tuvo un apoyo transversal y gener贸 el primer 贸rgano con resultado paritario en Chile, constituyendo un avance importante respecto a la norma anterior para las elecciones parlamentarias, que solo contemplaba una cuota en las candidaturas. El acuerdo de esca帽os reservados demor贸 m谩s, consigui茅ndose un a帽o despu茅s, al filo del plazo para que pudiera hacerse efectivo en la elecci贸n de convencionales. Una vez instalada la Convenci贸n Constitucional, la 芦paridad de resultado禄 comenz贸 a demostrar en su aplicaci贸n pr谩ctica los cambios que iba a significar.

Desde los aspectos m谩s formales, la presidencia de la Convenci贸n la tuvo siempre una mujer 鈥揳compa帽ada de un hombre como vicepresidente鈥 y la coordinaci贸n de las comisiones de trabajo siempre fueron encabezadas por parejas mixtas o de dos mujeres, ampliando as铆 la comprensi贸n de la paridad ya no como un techo, sino como un piso. Esta noci贸n atraves贸 incluso a la pol铆tica institucional, algo que se demostr贸 en enero de 2022, cuando Gabriel Boric design贸 un gabinete ministerial en el que las mujeres son mayor铆a (14 de 24).

Desde los contenidos, tambi茅n se puede observar que la paridad hizo lo suyo. El esperado cambio en los temas que se tratar铆an en la Convenci贸n, se ve reflejado, por ejemplo, en la inclusi贸n del derecho a los cuidados, el derecho a una vida libre de violencia de g茅nero y la incorporaci贸n del enfoque de g茅nero en la justicia y en la pol铆tica fiscal y tributaria. Pero el resultado m谩s resonante es la instauraci贸n de lo que se ha denominado 芦democracia paritaria禄, que establece las condiciones para conseguir una igualdad sustantiva de g茅nero. Esto se traduce en el principio de la paridad para cargos de representaci贸n popular en los niveles nacional, regional y municipal, que tambi茅n se aplicar谩 para los 贸rganos aut贸nomos y las empresas p煤blicas, y que se promover谩 para los cargos unipersonales y en el 谩mbito privado.

Plurinacionalidad y ambiente

Sum谩ndose a la tradici贸n del constitucionalismo latinoamericano de las 煤ltimas d茅cadas, la propuesta de nueva Constituci贸n chilena incluye la definici贸n de plurinacionalidad, haci茅ndose cargo de la deuda hist贸rica de reconocimiento de los pueblos ind铆genas que habitan el pa铆s. El uso de la bandera mapuche durante las manifestaciones del estallido social y la presencia de pancartas que hac铆an alusi贸n a la represi贸n que se estaba viviendo 鈥揷omo un espejo de lo que ese pueblo ha vivido por d茅cadas鈥, fueron los 煤ltimos detonantes que hicieron necesaria la presencia ind铆gena en la Convenci贸n. Y una consecuencia esperada de contar con esos 17 esca帽os reservados para los diez pueblos ind铆genas reconocidos por Chile fue la inclusi贸n del concepto de plurinacionalidad en el texto constitucional.

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Sin embargo, esta decisi贸n ha sido tremendamente controvertida y resistida por no pocos sectores de la sociedad que manifiestan que se les estar铆an otorgando 芦privilegios禄 a un grupo minoritario (12,9% de la poblaci贸n se autoidentific贸 como ind铆gena en el censo de 2017) por sobre el resto de la ciudadan铆a, en un pa铆s donde adem谩s su presencia es menor que en otros de la regi贸n. Resulta curioso observar que la mayor resistencia proviene justamente de grupos de la elite social, pol铆tica y econ贸mica.

Cabe destacar que la primera presidenta de la Convenci贸n fue una mujer mapuche, Elisa Loncon, lo que constituy贸 un hito simb贸lico de gran trascendencia en el pa铆s, siendo la primera vez que un ind铆gena, hombre o mujer, encabezaba uno de los m谩ximos 贸rganos institucionales y de representaci贸n pol铆tica del pa铆s.

Otro aspecto interesante en el que Chile se suma a una nueva corriente constitucional es la inclusi贸n de la tem谩tica ambiental. De nuevo, los antecedentes del estallido y la elecci贸n de convencionales ayudan a comprender su presencia en la nueva Constituci贸n. La privatizaci贸n de los derechos de agua y su priorizaci贸n para el uso industrial por sobre el uso de las personas, han desatado importantes olas de protestas en distintas localidades en las 煤ltimas d茅cadas. La existencia de las llamadas 芦zonas de sacrificio ambiental禄 generaron tambi茅n potentes movimientos sociales que denunciaron por a帽os no solo el deterioro ambiental, sino tambi茅n su impacto en las personas que viven en esos lugares.

De muchas de estas organizaciones surgieron liderazgos locales independientes que resultaron electos para la Convenci贸n, que se articularon en la comisi贸n que trabaj贸 estos temas, siendo una de las m谩s controvertidas por la radicalidad de sus propuestas. Sin embargo, los art铆culos finalmente aprobados por el pleno de la Convenci贸n recogen lo esencial de estas materias, reconociendo la crisis clim谩tica y ecol贸gica, as铆 como la necesidad de que nos hagamos cargo de ella. Contiene un cat谩logo de derechos humanos ambientales, consagra los derechos de la naturaleza y el deber especial de custodia del Estado sobre los bienes comunes naturales 鈥揷omo la protecci贸n de glaciares y humedales鈥, garantiza a todas las personas el derecho al agua y al saneamiento suficiente, saludable y accesible, declarando al agua como un bien inapropiable en todos sus estados.

Derechos sociales y distribuci贸n del poder

Para muchas personas no resulta evidente que la respuesta institucional a la crisis de 2019 haya sido la habilitaci贸n de un proceso para cambiar la Constituci贸n que, al menos en los primeros d铆as del estallido, no apareci贸 como una demanda n铆tida. Sin embargo, despu茅s de un mes de intensas movilizaciones e inestabilidad general, toda la clase pol铆tica comprend铆a bien que ese era el 煤nico camino que pod铆a abrir la puerta para poder realizar los cambios concretos que se esperaban desde hac铆a demasiado tiempo.

La Constituci贸n todav铆a vigente tiene un marcado sesgo ideol贸gico neoliberal que dej贸 muy poco espacio para hacer reformas en aspectos clave. Uno esencial fue el de los derechos sociales, escasamente consagrados en su texto y en cuya provisi贸n se considera siempre a los prestadores privados, en lo que se conoce como una 芦mercantilizaci贸n禄 de los derechos sociales y cuyo 茅nfasis est谩 en la 芦libertad de elegir禄 pero sin considerar que la elecci贸n est谩 restringida al tama帽o de la billetera de cada quien. El nuevo texto constitucional se hace cargo de esto desde el inicio, definiendo en su primer art铆culo que 芦Chile es un Estado social y democr谩tico de derecho禄 y desarrollando un nutrido cat谩logo de derechos que incluye desde los cl谩sicos salud, educaci贸n, seguridad social y vivienda (este 煤ltimo, del todo ausente en la Constituci贸n de 1980) hasta otros de nueva generaci贸n, como los ya mencionados derechos ambientales al agua y a vivir en entornos seguros. Adem谩s, se suman algunos derechos espec铆ficos para grupos de especial protecci贸n como ni帽os, ni帽as y adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad. Por supuesto, el derecho a la propiedad qued贸 tambi茅n debidamente resguardado, pero menos detallado que en la Constituci贸n a煤n vigente, en la que constitu铆a una anomal铆a por su extensi贸n.

Otro problema largamente debatido en Chile, en el que los avances han sido muy lentos, es el del centralismo y la concentraci贸n de poder. Hist贸ricamente, la toma de decisiones ha estado en la capital, Santiago, y los gestos simb贸licos, como el traslado del Congreso al cercano Valpara铆so, no han generado cambios importantes. Quiz谩s la creaci贸n durante el segundo gobierno de Michelle 聽Bachelet del nuevo cargo de elecci贸n popular de gobernador regional haya sido el paso m谩s decidido que se ha dado, pero sus efectos reci茅n se empiezan a sentir luego de transcurrido cerca de un a帽o desde la primera elecci贸n para esos cargos.

La propuesta constitucional transforma de manera mucho m谩s decidida la situaci贸n actual, manteniendo el car谩cter unitario e indivisible del estado chileno. Se crea nueva institucionalidad y se traspasan competencias de manera clara a las regiones, incluido el nivel comunal. Se crea lo que se ha llamado un 芦Estado regional禄, que consiste en autonom铆as regionales y comunales. A la figura del gobernador que encabezar谩 el gobierno regional se suman las Asambleas Regionales, que en conjunto tomar谩n decisiones de pol铆tica p煤blica, inversi贸n y pol铆ticas de desarrollo. Estos cambios constituyen el mayor avance en descentralizaci贸n y distribuci贸n del poder pol铆tico y responden a una demanda cada vez creciente de las regiones de poder tomar sus propias decisiones, con la perspectiva que les da el conocimiento directo y cotidiano de su propia realidad.

En t茅rminos de distribuci贸n del poder, tambi茅n se destaca la inclusi贸n de diversos mecanismos de participaci贸n que conectan con una demanda creciente en la sociedad chilena, especialmente proveniente de diferentes movimientos sociales y que se manifest贸 tambi茅n durante las movilizaciones del 2019 en los cabildos que se organizaron espont谩neamente por todo el pa铆s. La nueva Constituci贸n sumar铆a a Chile en la lista de pa铆ses que cuentan con mecanismos de participaci贸n directa, como la iniciativa popular de norma para revocar una ley o para reformar la Constituci贸n, y mecanismos de plebiscitos, referendos y consultas a escala regional y municipal.

El proyecto constitucional tambi茅n enmienda el bloqueo a los cambios que tiene la Constituci贸n de 1980, reduciendo el qu贸rum general de reformas del actual de dos tercios a cuatro s茅ptimos. Para algunas materias espec铆ficas consideradas como esenciales, se incluye la necesidad de realizar un plebiscito, siempre que no se alcance un qu贸rum de dos tercios en su tramitaci贸n en el Parlamento. As铆, devuelve a la propia ciudadan铆a la llave de los cambios futuros, lo que remarca el sello profundamente democr谩tico que ha caracterizado a este proceso constituyente. La propuesta contiene tambi茅n un procedimiento para elaborar un nuevo texto constitucional (ausente en la versi贸n original del texto a煤n vigente), que replica los principios democr谩ticos, participativos, paritarios e inclusivos del proceso en curso.

Una demanda transversal de la sociedad chilena es el fin de los abusos en el m谩s amplio sentido. El estudio 芦Desiguales禄, publicado en 2017 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, destacaba la desigualdad de trato percibido por gran parte de la poblaci贸n chilena. Esa sensaci贸n se manifiesta, por ejemplo, en las bajas sanciones que recibieron algunos importantes empresarios y dirigentes pol铆ticos vinculados a los casos de financiamiento ilegal de la pol铆tica frente al peso de la ley que recae con toda su fuerza sobre personas comunes que cometieron delitos menores. Esa sensaci贸n tambi茅n se hace visible en el trato que reciben los usuarios del sistema p煤blico de salud frente al que reciben quienes pueden acceder al sistema privado. Igualmente, los esc谩ndalos de colusi贸n de empresas de un mismo rubro para elevar artificialmente los precios de sus productos, el cobro abusivo de intereses por parte de algunas casas comerciales, el cobro de las denominadas 芦comisiones fantasmas禄 por parte de las AFP y un sinf铆n de casos que han sido denunciados en las 煤ltimas d茅cadas, constituyen el tel贸n de fondo de este creciente malestar por los abusos de poder que se expres贸 de manera clara en las calles en octubre de 2019.

La propuesta constitucional recoge el guante de este malestar, instruyendo que sean sancionadas todas las conductas contrarias al inter茅s social, como la colusi贸n y los abusos que afecten el funcionamiento eficiente, justo y leal del mercado. Y extiende al Estado el deber de promover la integridad y erradicar la corrupci贸n, con medidas para prevenir, investigar, perseguir y sancionar estos delitos. Estipula tambi茅n la transparencia como principio constitucional, y se ampl铆a la definici贸n de informaci贸n p煤blica.

Un punto d茅bil: sistema pol铆tico

Lo que ha generado m谩s dudas respecto al resultado de la Convenci贸n es el dise帽o del nuevo sistema pol铆tico. En el desarrollo del trabajo de la comisi贸n que tuvo a cargo su redacci贸n se mostraron las profundas divergencias que hab铆a entre las propuestas de los distintos colectivos, incluidos los convencionales de los partidos pol铆ticos que, por eso mismo, no lograron sostener en conjunto algunas premisas b谩sicas que apoyaran el fortalecimiento del debilitado sistema pol铆tico chileno.

Quiz谩s lo m谩s significativo es que el proyecto de nueva Constituci贸n no incluye el concepto de 芦partidos pol铆ticos禄, reemplazado por el de 芦organizaciones pol铆ticas禄, sin duda, una de las concesiones m谩s evidentes que se tuvieron que hacer frente a la masiva presencia de convencionales independientes. A煤n est谩 por verse si esto se traducir谩 en algo concreto en la nueva ley electoral que tendr铆a que dictarse, lo que no parece muy plausible, al menos con la composici贸n del actual Congreso. Por ejemplo, el hecho de que no se acordaran umbrales m铆nimos de entrada para la asignaci贸n de curules en el Parlamento por un lado permite la representaci贸n de grupos minoritarios pero por el otro puede fragmentar a煤n m谩s el sistema pol铆tico.

El Congreso bicameral existente se reemplaza por uno asim茅trico, que potencia al Congreso de Diputados y Diputadas y reemplaza al actual Senado por una C谩mara de las Regiones con atribuciones m谩s acotadas. Este importante cambio ha sido fuertemente rechazado por los partidos pol铆ticos tradicionales, ya que tienen su mayor representaci贸n en el Senado. Al Congreso de Diputadas y Diputados se le otorgan facultades para proponer reformas que incluyan gasto p煤blico, pero que necesitar谩n del patrocinio de la Presidencia, lo que podr铆a ser foco de fuertes tensiones entre ambos poderes.

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Respecto del Poder Ejecutivo, a pesar de toda la discusi贸n previa respecto de la necesidad de transitar a un sistema semipresidencial, se mantuvo el presidencialismo con pocos cambios, b谩sicamente referidos a un mayor reparto de poderes para las iniciativas de ley y el control de las urgencias de discusi贸n parlamentaria. La mezcla de Congreso bicameral asim茅trico con presidencialismo no tiene precedentes en el orden internacional. Ser谩 interesante observar c贸mo cuaja.

En suma, el nuevo dise帽o crea fuentes de problemas potenciales y no se hace cargo de los que ya arrastra el sistema actual, altamente fragmentado, con un multipartidismo en expansi贸n y con muy pocos y d茅biles incentivos a la cooperaci贸n. Todo esto ha llevado, en la pr谩ctica, al bloqueo de los 煤ltimos gobiernos, impedidos de llevar adelante sus programas, lo que sin dudas ha sido una de las fuentes de frustraci贸n ciudadana con una pol铆tica que, finalmente, no logra resolver sus problemas.

Resultado del proceso y significados para el progresismo

El camino constituyente del Chile post-estallido social de 2019 tiene su cierre electoral con el plebiscito del pr贸ximo 4 de septiembre. En Chile esta es la primera vez que una crisis social y pol铆tica conduce a un cambio constitucional como una salida democr谩tica y no a trav茅s de la fuerza. En este sentido, la se帽al de que para los problemas de la democracia la soluci贸n es profundizar la democracia puede ser clave para el futuro, en un mundo en el que la democracia es crecientemente desafiada.

Establecer la posibilidad de pensar en una democracia con car谩cter paritario como una realidad alcanzable es tambi茅n un aspecto que puede ofrecer un camino de transformaci贸n social hacia el futuro. Gran parte del mundo occidental se ha visto atravesado por la irrupci贸n de un movimiento feminista, que cada vez cuestiona con mayor 茅xito los elementos patriarcales que definen la sociedad. Avanzar en el desarrollo de un sistema pol铆tico y social que se define a s铆 mismo como paritario y que establece igualdad para todos sus niveles pol铆ticos y administrativos puede ofrecer una transformaci贸n hacia el futuro de alcances insospechados. De concretarse el 茅xito de esta Constituci贸n, tambi茅n tendremos un ordenamiento construido desde la revalorizaci贸n de un Estado que cuida a sus ciudadanos a trav茅s de derechos sociales, aspecto que, si bien es com煤n en Cartas Magnas de Europa y Am茅rica, constituye una novedad absoluta para la experiencia hist贸rica chilena. Implementar la Constituci贸n, en caso de victoria del 芦apruebo禄, ser谩 una tarea de largo alcance para la sociedad chilena, que deber谩 reestructurar una parte importante de la institucionalidad pol铆tica y administrativa, creando nuevos cuerpos legales que articulen sus principios y dise帽ando un nuevo modelo de desarrollo que permita financiar una transici贸n de esta magnitud.

Otro escenario muy distinto se abre en caso de que se rechace la propuesta constitucional. Esto representar铆a una verdadera derrota hist贸rica para el conjunto de las fuerzas sociales y pol铆ticas progresistas y dejar铆a al nuevo gobierno en una situaci贸n de gran debilidad. De ocurrir esto, la institucionalidad chilena estar铆a en la paradoja de haber desechado por m谩s de un 78% su antigua Constituci贸n creada en la dictadura c铆vico-militar y, luego, haber rechazado la propuesta constitucional de la instancia m谩s democr谩tica y diversa de su historia republicana. Todo esto en medio de la crisis econ贸mica global y los efectos de la pandemia.

El estallido de 2019, que cristaliz贸 una larga crisis incubada por d茅cadas, se estar铆a quedando, en ese caso, sin la soluci贸n construida de manera democr谩tica y nos llevar铆a al punto de inicio, pero ahora sin un camino claro para recorrer. La derecha, la elite econ贸mica y los grupos m谩s conservadores de la sociedad est谩n llamando a 芦rechazar para reformar禄, asegurando que ahora s铆 estar铆an dispuestos a hacer los cambios que el pa铆s demanda. Hablan de una 芦tercera v铆a禄, pero cuyas opciones 鈥揺ntregar al nuevo Congreso la redacci贸n de una nueva Constituci贸n, convocar a un grupo de expertos o elegir a una nueva Convenci贸n Constitucional sin las 芦distorsiones electorales禄 de la primera (constituyentes independientes, esca帽os reservados ind铆genas y paridad)鈥, claramente no concitan la adhesi贸n mayoritaria de la ciudadan铆a. Es decir, nos llevar铆a a un camino sin salida.

Tanto la aprobaci贸n como el rechazo necesitan un campo progresista que pueda darle viabilidad pol铆tica a la profundizaci贸n democr谩tica. Si bien el presente es auspicioso en relaci贸n a los a帽os anteriores, ya que la izquierda tradicional ha podido integrarse al gobierno liderado por la nueva izquierda del Frente Amplio, est谩 claro que no hay todav铆a una cultura y un horizonte com煤n. 驴Podr谩n lograrlo? Como siempre en pol铆tica, la construcci贸n de respuestas es la manera de ir encontrando una soluci贸n.

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* Arlette Gay es directora de proyectos de la Fundaci贸n Friedrich Ebert en Chile; Christian S谩nchez es director de proyectos de la Fundaci贸n Friedrich Ebert en Chile y C盲cilie Schildberg es doctora en Ciencia Pol铆tica por la Universidad de Dortmund. Es directora de la oficina de la Fundaci贸n Friedrich Ebert en Chile.

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Fuente: Publicado por la revista Nueva Sociedad en julio de 2022: https://nuso.org/articulo/el-dificil-camino-hacia-la-constitucion-chilen/

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