Por Amy Goodman y Denis Moynihan

24 DE JULIO DE 2020.- En Estados Unidos, paramilitares vestidos con ropa de camuflaje han estado aterrorizando a la ciudad de Portland, en el estado de Oreg√≥n, y han detenido extrajudicialmente a una gran cantidad de personas que protestaban contra el racismo y la brutalidad policial, meti√©ndolas en camionetas sin identificaci√≥n oficial con rumbo incierto. Ahora sabemos que estas tropas de choque itinerantes, sin identificaci√≥n ni insignia, eran agentes federales de una serie de agencias del Gobierno, desplegadas en Portland despu√©s de que el presidente Donald Trump emitiera una orden ejecutiva el 26 de junio, un mes y un d√≠a despu√©s del asesinato de George Floyd por parte de la polic√≠a de Minneapolis. La orden de Trump, llamada ‚ÄúProtecci√≥n de monumentos, memoriales y estatuas estadounidenses y lucha contra la reciente violencia criminal‚ÄĚ, es una inconexa diatriba contra los masivos y diversos movimientos de protesta que han sacudido el pa√≠s tras el asesinato de Floyd y las muertes a manos de la polic√≠a de Ahmaud Aubrey, Breonna Taylor, Rayshard Brooks y muchos m√°s.

Podemos contrastar a estos inocentes ca√≠dos con los personajes representados en las estatuas que Trump intenta proteger con tanto ah√≠nco: el presidente confederado Jefferson Davis, el General Robert E. Lee, John C. Calhoun, s√©ptimo vicepresidente de Estados Unidos y estridente defensor de la esclavitud, y Roger Taney, magistrado y presidente de la Corte Suprema, que redact√≥ el fallo del llamado ‚ÄúCaso Dred Scott‚ÄĚ de 1857 que le neg√≥ la ciudadan√≠a a los afroestadounidenses. Sumemos a esta lista las bases militares del sur del pa√≠s que llevan el nombre de oficiales confederados, sobre las que Trump ha declarado que no ser√°n renombradas mientras est√©n a su cargo: Benning, Bragg, Hood y otras.

As√≠ como d√≠a a d√≠a van cayendo m√°s estatuas confederadas y monumentos que celebran la esclavitud y el genocidio, tambi√©n va cayendo la popularidad de Trump en las encuestas. En respuesta, el presidente est√° poniendo en pr√°ctica su aterradora inclinaci√≥n por el autoritarismo, desplegando un ej√©rcito clandestino en las sombras contra la ciudadan√≠a y criminalizando la protesta mientras lucha por exacerbar la supremac√≠a blanca. Mientras tanto, la pandemia de COVID-19 est√° en alza en todo el pa√≠s y Trump ha demostrado una incompetencia total para brindar los recursos federales esenciales, desde equipos de protecci√≥n personal hasta pruebas de detecci√≥n del coronavirus y rastreo de contactos, elementos b√°sicos necesarios para contener este virus letal. Recientemente, el gobernador dem√≥crata de Washington, Jay Inslee, resumi√≥ la situaci√≥n: ‚ÄúMe gustar√≠a que [Trump] se preocupara m√°s por los estadounidenses vivos que por los confederados muertos‚ÄĚ.

El 16 de marzo, en los inicios de la pandemia, Trump les dijo a los gobernadores de los diferentes estados de Estados Unidos: ‚ÄúRespiradores, ventiladores, todo el equipamiento‚Ķ intenten conseguirlos ustedes mismos‚ÄĚ. Esto dej√≥ a cincuenta gobernadores disput√°ndose entre s√≠ y con el gobierno federal los barbijos, guantes, hisopos para pruebas, reactivos y otros suministros necesarios, lo que hizo elevar los precios y causar una escasez letal. Decenas de miles de personas murieron innecesariamente como consecuencia del incumplimiento del deber de Trump. Esta semana, los senadores Leahy, Durbin, Murray y Tester le escribieron a Trump: ‚ÄúVimos trabajadores de la salud usando batas hechas con bolsas de basura y reutilizando las mismas mascarillas N95 durante d√≠as mientras arriesgaban sus vidas para salvar a otros‚ÄĚ. Los senadores exigen saber por qu√© los aproximadamente 8.000 millones de d√≥lares de los contribuyentes asignados para la respuesta a la COVID-19, espec√≠ficamente para barbijos, pruebas y otros suministros, siguen sin usarse.

Informes recientes basados en fuentes anónimas de la Casa Blanca sugieren que Trump quiere recortar por completo los fondos destinados a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y los Institutos Nacionales de la Salud para las pruebas de COVID-19 y el rastreo de contactos, lo que enfurece incluso a los republicanos del Senado.

Estados Unidos registra una cuarta parte de los contagios y muertes mundiales por COVID-19, pero tiene menos del 5% de la población mundial. En todo el país, 60.000 personas se encuentran actualmente hospitalizadas con COVID-19 y todos los días mueren mil personas a causa de la enfermedad. La escasez de tapabocas, camas en las unidades de cuidados intensivos y espacio para los muertos en las morgues se está incrementando. Actualmente, sobre una base per cápita, los estados más afectados son Florida, Luisiana, Arizona, Misisipi, Alabama, Nevada, Carolina del Sur, Texas, Idaho, Tennessee y Georgia; esta lista incluye los siete estados confederados originales. Pese al empeoramiento de la catástrofe, los gobernadores republicanos de Florida, Georgia y Arizona, todos firmes aliados de Trump, se niegan a emitir órdenes estatales de uso obligatorio de tapabocas.

Solo siguen a su l√≠der, el presidente Trump, quien tampoco emitir√° una orden nacional de tapabocas obligatorio, alegando que respeta a las autoridades estatales y locales. Sin embargo, casi al mismo tiempo, Trump amenaza con enviar un ‚Äúaluvi√≥n‚ÄĚ de agentes federales armados a las grandes ciudades de todo el pa√≠s, en contra de los deseos de esas mismas ciudades y estados. El trabajo del presidente Trump es proteger la seguridad p√ļblica. Eso incluye proteger la salud p√ļblica, especialmente en este momento de la doble pandemia de COVID-19 y brutalidad policial.

La respuesta en Oreg√≥n al escandaloso y probablemente inconstitucional despliegue de agentes federales ha sido rotundamente cr√≠tica. La gobernadora Kate Brown denunci√≥ que existe una ‚Äúpolic√≠a secreta que secuestra personas‚ÄĚ, y la fiscal general de Oreg√≥n, Ellen Rosenblum, demand√≥ a varias de las agencias federales involucradas. En las calles, cada noche m√°s mujeres se suman al ‚Äúmuro de madres‚ÄĚ que protege a los manifestantes. El senador de Oreg√≥n Ron Wyden, que describi√≥ a los agentes federales como ‚Äúesencialmente fascistas‚ÄĚ, advirti√≥: ‚ÄúSi en este momento no se marcan los l√≠mites, Estados Unidos podr√≠a encontrarse bajo una ley marcial en medio del proceso de la elecci√≥n presidencial‚ÄĚ.

© 2020 Amy Goodman

Traducci√≥n al espa√Īol del texto en ingl√©s: In√©s Coira. Edici√≥n: Mar√≠a Eva Blotta y Democracy Now! en espa√Īol, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en m√°s de 800 emisoras de radio y televisi√≥n en ingl√©s y en m√°s de 450 en espa√Īol. Es co-autora del libro ‚ÄúLos que luchan contra el sistema: H√©roes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos‚ÄĚ, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Posted 
Aug 16, 2020
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