Seis meses después de la aprobación de la reforma del reglamento de Extranjería, que buscaba facilitar el acceso al mercado laboral de los menores extranjeros no acompañados y jóvenes inmigrantes, ya ha empezado a dar sus frutos. Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones presentados por José Luis Escrivá este viernes, más de 9.300 chavales han conseguido permiso de residencia y trabajo desde la entrada en vigor de un cambio normativo que pretendía evitar la exclusión a la que se veían empujados cuando cumplen la mayoría de edad los niños que migran solos a España.

La reforma, aprobada por el Consejo de Ministros a finales de octubre de 2021, reducía los plazos marcados para la obtención de la residencia, disminuía los requisitos económicos, aumentaba la vigencia de sus permisos de residencia. Podían acogerse a ella menores extranjeros no acompañados y jóvenes inmigrantes de entre 18 y 23 años que habían llegado a España solos cuando eran niños, a los que se refieren como jóvenes extutelados.

De las personas que han conseguido sus papeles tras la reforma de Extranjería, 3.504 eran menores y 5.817 eran jóvenes extutelados. De quienes ya superan la mayoría de edad, 3.300 se encontraban en situación irregular debido a las lagunas existentes en la anterior normativa, que provocaba la pérdida de los papeles de muchos adolescentes extranjeros no acompañados tras alcanzar los 18 años.

Los permisos de residencia y trabajo obtenidos por estos chavales en los últimos seis meses suelen ir acompañados de una “incorporación laboral muy rápida”, según ha incidido Escrivá. Antes de la aplicación de la reforma, en noviembre de 2021, la cifra de menores extranjeros no acompañados y jóvenes extutelados dados de alta laboral en la Seguridad Social era de 2.727. En noviembre de 2022, el número se ha elevado hasta los 4.599.

Los datos apuntan a que 1.150 menores y jóvenes inmigrantes se dan de alta en la Seguridad Social el mismo mes en que recibieron su nueva autorización de trabajo. “En cuatro meses de experiencia, el ritmo [de altas a la seguridad social] supera los mil al mes. El crecimiento es muy notable gracias al nuevo marco normativo, la actitud de los chicos y las organizaciones sociales que los apoyan”, ha dicho el ministro Escrivá, en un acto en el que ha hecho balance de los primeros seis meses de la aplicación de la primera medida estrella de su Ministerio en materia de Migraciones, una reforma que se chocó durante meses con la oposición del Ministerio de Interior, lo que derivó en el retraso de su aprobación.

El ministro también ha destacado la “movilidad sectorial” del colectivo desde su inclusión en el mercado laboral. “La incorporación al mercado está siendo diversa ya no hay gran concentración en la agricultura”, ha indicado el titular de Migraciones. La hostelería, el comercio, las manufacturas y la construcción son los sectores que más crecen en ocupación de los menores extranjeros no acompañados y los jóvenes extutelados. El sector agrícola, antes predominante, pasa a un segundo puesto y crece por debajo de la media.

La hostelería se coloca como el sector que más emplea a este colectivo, con 1.090 menores jóvenes en alta laboral en marzo de 2022, frente a los 376 registrados en junio de 2021. Su incorporación en el comercio también crece, pasando de 269 contratos a 793 en el mismo periodo de tiempo.

Otro de los efectos identificados por el Ministerio es un cambio en la situación administrativa habitual de los jóvenes inmigrantes extutelados. Hasta ahora, en caso de llegar a la mayoría de edad con documentación, su autorización no les permitía trabajar. Los datos oficiales apuntan que, tras la reforma, cuatro de cada cinco tienen permiso para desarrollar una actividad laboral.

“El resultado supera las expectativas que teníamos”, ha destacado el ministro, que asegura que la reforma normativa ha beneficiado al 60% del total de 15.000 menores y jóvenes a los que aspiraban a conceder los permisos de residencia y trabajo. A ellos se suman otros 1.200 expedientes en procedo de tramitación.

Antes de la reforma, los complicados trámites empezaban casi desde la llegada de estos chavales a al país, con el establecimiento de largos plazos para empezar a documentarles, lo que abocaba a muchos a cumplir los 18 años sin un permiso de residencia. Pero incluso para aquellos que alcanzaban la mayoría de edad con papeles, renovarlos y conseguir un permiso de trabajo era casi una quimera. Las exigencias pasaban por demostrar unos ingresos de 2.000 euros, un salario casi imposible para cualquier joven en España, sea español o extranjero.


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