INTRODUCCION.- (R de CN) El flamante gabinete del Ejecutivo presidido por el Ing. Mart铆n Vizcarra se pinta como uno muy pro-empresarial y a la luz de los 煤ltimos acontecimientos va a recibir batalla de los sectores progresistas y trabajadores en general. Un desaguisado que ha removido los esf铆nteres de la poblaci贸n mayoritaria de los peruanos, es el insulto por medio de un chat del abogado Mart铆n Ruggiero Minitro de Trabajo, hacia la 鈥渃holedad鈥 de todos los peruanos, denunciado por la Congresista Arlete Contreras. A continuaci贸n, un brillante an谩lisis que nos da luces sobre esta situaci贸n vigente en el Per煤 desde los tiempos de la colonia y 鈥撯減erricholi鈥 de por medio- desde el giro desde la verg眉enza y el rechazo, hasta el orgullo de ser piel canela,

Por Gabriela Wiener

Jam谩s se me hubiera ocurrido hace unos a帽os llamarme a m铆 misma 鈥渕arr贸n鈥. En el imaginario colectivo racista en Am茅rica Latina es un color asociado a la suciedad. 驴Es posible resignificar una palabra para reclamar una identidad?

14 de julio de 2020. MADRID 鈥 Es probable que ninguna persona marr贸n pueda olvidar la primera vez que alguien le sugiri贸 que se ba帽ara, se帽alando una supuesta suciedad de su piel. A m铆 me lo dijeron en una playa lime帽a. Recuerdo c贸mo al volver a casa llor茅 restregando cien veces la esponja a ver si se borraban las partes m谩s oscuras de mi piel. No s茅 cu谩ntas veces he tenido que decir la frase 鈥渟oy as铆鈥 a gente que ha sentido como leg铆tima su curiosidad por la gradiente de marrones que sube y baja caprichosamente en mi epidermis.

Jam谩s se me hubiera ocurrido hace unos a帽os llamarme a m铆 misma marr贸n. En el imaginario colectivo racista es un color alevosamente asociado a la suciedad, incluso al excremento. Y eso que hay much铆simas cosas marrones hermosas, como la tierra, las hojas en oto帽o, las galletas reci茅n horneadas. Pero no. A las ni帽as y ni帽os peruanos, en gran parte marrones, nos ense帽an en el colegio que el rosa p谩lido de nuestros l谩pices es el 鈥渃olor piel鈥 y el que se parece a nuestra piel, el 鈥渃aqui鈥. Hace unos a帽os, una persona racista se hizo famosa en Per煤 porque insult贸 a otra llam谩ndola 鈥渃olor puerta鈥.

驴Es posible un orgullo marr贸n, un orgullo color puerta? Hoy, una comunidad expropia la etiqueta que serv铆a para despreciar y decide recuperarla resignificada para reclamar una identidad. Son personas a las que durante a帽os se intent贸 meter en el mismo saco de 鈥渓o mestizo鈥, como parte del proyecto civilizatorio blanco de borrado cultural y 茅tnico. Rotulados como morenos, trigue帽os, cobrizos, cholos, los descendientes de ind铆genas que sufrieron directamente la violencia colonial se acuerpan para rechazar la opresi贸n racial. Este es nuestro momento.

En las 煤ltimas semanas, con el trasfondo de Black Lives Matter y en buena medida activados por el gran impulso que vive la lucha contra la discriminaci贸n en el mundo, activistas de varios pa铆ses de Am茅rica Latina han se帽alado c贸mo funciona hist贸ricamente el racismo tambi茅n hacia las personas marrones para acu帽ar simb贸licamente algo as铆 como un Brown Lives Matter, pero aplicado a cada casa.

As铆, se ha cuestionado en Argentina, la hipocres铆a de colocarse el lema importado de Estados Unidos mientras all铆 se sigue ejerciendo discriminaci贸n contra migrantes andinos y contra sus propios compatriotas de ese origen, por lo general olvidados por la idea de una Argentina blanca y porte帽a. All铆 est谩 esa se帽ora que le enmend贸 la plana a un presentador de televisi贸n que le pregunt贸 de d贸nde hab铆a migrado: 鈥淪oy salte帽a 鈥攃ontest贸鈥. Se les olvida que los argentinos somos coyas鈥. Los coyas son los pueblos ind铆genas originarios del norte de Argentina. Se les olvida, como se les olvida tambi茅n que existen afroargentinos.

En la pandemia, que ha sido ese gran amplificador de nuestras miserias y desigualdades, quienes retornaron de Lima hacia sus comunidades, por hambre, caminando y exponi茅ndose a la enfermedad, no fueron blancos sino cholos e ind铆genas pobres. En Per煤, a inicios de junio, hab铆a en promedio una prueba de la COVID-19 por cada cincuenta personas, mientras que en las localidades de los ind铆genas awaj煤n, hab铆a aproximadamente una por cada 494, seg煤n un an谩lisis de Ojo P煤blico. Quienes mueren en las olas de fr铆o, en los huaycos, en las inundaciones y en las pandemias son siempre los mismos. Es a las comunidades ind铆genas a quienes el gobierno peruano ha querido negar agencia y participaci贸n pol铆tica para acelerar la sesi贸n de sus territorios a las mineras. Ese abandono hist贸rico, se llama racismo. Empecemos a llamar por fin a las cosas por su nombre.

El racismo que practican las 茅lites criollas en Latinoam茅rica, tradicionalmente blancas y que han concentrado el poder pol铆tico, social y econ贸mico de generaci贸n en generaci贸n, es estructural y consecuencia directa de la colonizaci贸n. El color de piel sigue determinando el lugar que ocupas en la sociedad. La idea de que las personas tienen lo que tienen o han llegado a d贸nde han llegado solo con base en su esfuerzo y su valor o talento personal, esa f谩bula del capitalismo, es negar siglos de historia colonial.

En el Per煤, los ni帽os tambi茅n crecemos rogando ser menos cholos para ser menos discriminados. Nadie quiere ser el m谩s cholo, el m谩s marr贸n, el m谩s negro, porque para muchos m谩s racialidad significa m谩s acoso y exclusi贸n, tambi茅n m谩s pobreza. Y eso que, seg煤n los 煤ltimos censos, que ya inclu铆an la autoidentificaci贸n 茅tnica, m谩s del 60 por ciento de la poblaci贸n se define como 鈥渕estiza鈥, mientras los blancos no llegan ni al 6 por ciento. Sin embargo, en los puestos de poder a煤n se ven ind铆genas solo como cuotas.

Y es que en mi pa铆s los racistas todav铆a nos mandan a ba帽ar. Hace unos meses, durante un debate electoral, un candidato blanco le entreg贸 a otro no blanco un jab贸n. Tras la pol茅mica, por primera vez un acto racista fue tratado como tal y condenado masivamente. Por fin parec铆a alejarse la costumbre de endilgar supuestos complejos de inferioridad a quienes son en realidad v铆ctimas del racismo. El candidato del jab贸n no fue elegido y la fiscal铆a abri贸 una investigaci贸n contra 茅l por discriminaci贸n.

驴Algo est谩 cambiando? Desde hace solo pocos a帽os existen instancias del gobierno para alertar contra el racismo en el Per煤 y m谩s pol铆ticas p煤blicas antidiscriminaci贸n, pero a煤n queda mucho por hacer.

La buena noticia es que, pese a que el acoso racista a煤n es habitual en calles y redes, la organizaci贸n y el orgullo son cada vez m谩s fuertes. Hay afrodescendientes y cholos activando y poniendo el cuerpo, haciendo esforzada pedagog铆a cada d铆a en los medios, publicando libros, ofreciendo talleres y participando en debates y charlas como 鈥淨ui茅nes somos las marronas鈥, que dio hace poco Primakabra, activista marr贸n y disidente sexual.

Lo que viene ocurriendo ha provocado litros de 鈥渨hite tears鈥, como se llama con humor al modo en que responden las personas blancas a estos cuestionamientos. Este tambi茅n es su momento: deben revisar la manera en que se han beneficiado de este sistema que prioriza, cuida y enaltece unos cuerpos sobre otros. Deben saber que para desmontar este orden a煤n colonial solo hay un camino: participar de la lucha pol铆tica antirracista. No ser谩 sencillo, porque no es f谩cil aceptar que incluso sus buenas intenciones est谩n asentadas en una construcci贸n racista y clasista. Pero se tiene que hacer.

Hay, adem谩s, una creciente tribu de j贸venes disidentes de los estereotipos raciales en toda la regi贸n, que reivindican el orgullo marr贸n, su arte, sus historias, combatiendo la est茅tica dominante, reivindic谩ndose a trav茅s de fotos y videos como cuerpos que importan, que son bellos y dignos del deseo, de amor y cuidados. Pelean contra esos lugares comunes que relacionan, por ejemplo, al marr贸n con la sumisi贸n, la pobreza y el dolor.

La activista Sandra Hoyos, del colectivo argentino Identidad marr贸n, siente que lo marr贸n es sobre todo una identidad pol铆tica. Lo que se viene, pues, es resistencia y lucha, desde los cuerpos negros y marrones.

Si seguimos trabajando contra el racismo, quiz谩s alg煤n d铆a a Marco ya no le vuelvan a prohibir entrar a una discoteca, ni vuelvan a confundir a Joseph con el camarero de la ceremonia del premio que se hab铆a ganado 茅l. Ni a m铆 con la ni帽era de mi hijo. Ni a Rosa con la ladrona del supermercado. Ni a ning煤n ni帽o o ni帽a la manden a ba帽ar por ser marr贸n.

*Gabriela Wiener es escritora, periodista. Es autora de los libros Sexograf铆as, Nueve lunas, Llamada perdida y Dicen de m铆.

Fuente: The New York Times.

(foto leyenda)

Una mujer lleva un cartel que dice 鈥淰idas negras e ind铆genas importan鈥 en Manaus, Brasil, en junio de este a帽o.Credit...Bruno Kelly/Reuters

Posted聽
Aug 16, 2020
聽in聽
Actualidad
聽category