鈥淓l racismo en el Per煤 es una herencia pesada, persistente, pero que es de mal tono mostrar abiertamente. Y es parte de esa vida privada. Sin embargo, se vive, como bien sabemos todos. Lo que ocurre recientemente es que, gracias al enriquecimiento o mejoramiento de la calidad de vida de personas provenientes de familias campesinas, sobre todo andinas, ya resulta dif铆cil equiparar color de la piel con fortuna. Y el racismo se ve obligado a vivir m谩s oculto鈥.

Por David Roca Basadre

(foto carnet)

Antiguas como pocas, las ideas y aprehensiones del sector m谩s conservador de la sociedad, se volvieron protagonistas de lo que legalmente, gracias al TC, puede no haber sido un golpe de Estado, pero que sin dudas fue percibido como tal por las mayor铆as, que es lo que finalmente cuenta.

Acomod谩ndonos a la geograf铆a pol铆tica convencional, el amasijo de grupos que defienden la propiedad como sagrada, el mercado libre para todos mientras ellos viven del Estado, la sagrada familia y ninguna otra, la homofobia y la intolerancia en nombre de Cristo, la autoridad hasta la dictadura y la democracia restringida, la sociedad occidental y cristiana como 煤nico referente, la libertad de consciencia controlada, el orden (este orden) con jerarqu铆as y clases muy diferenciadas - y no otro - como absoluto incontestable, decidi贸 tomar el poder por el 煤nico medio por el que jam谩s podr铆a. Es decir, por la fuerza.

Una multitud como no hubiera sido imaginable hac铆a pocos d铆as, surgi贸 espont谩neamente, hubo consciencia colectiva de hacia d贸nde se nos estaba llevando, y no les permiti贸 cumplir su cometido que era, nada m谩s y nada menos, que reconstruir una sociedad estamental perdida en la Historia, por medio de la represi贸n ilimitada.

El hecho que millones de peruanos hayan demostrado el aislamiento social de esos grupos, sin embargo, no significa que hayan desaparecido. All铆 est谩n, tienen poder y recursos, se disfrazan detr谩s de prejuicios socialmente instalados que pueden hacer funcionar en cualquier momento. Son varias las cabezas de la bestia inmunda.

Meterse en esas cabezas

Desde la llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos, se ha vuelto casi una moda entre acad茅micos de ese pa铆s, estudiar la l贸gica que est谩 detr谩s de la corriente que apoya a su presidente. La principal coincidencia, seg煤n Corey Robin, uno de esos estudiosos, es que se trata de movimientos reactivos, es decir que cobran fuerza ante avances o propuestas de cambio que surgen en los procesos sociales y son naturalmente enarbolados por lo que, de manera gen茅rica, llaman grupos progresistas.

Son, por eso, reaccionarios. Es decir que, si no hubiera propuestas de cambios, no habr铆a ese tipo de movilizaciones. Lo uno est谩 ligado a lo otro. Y la ideolog铆a que sustenta a esas reacciones es sobre todo para justificar la necesidad de no alterar circunstancias o situaciones con las que se expresa conformidad. Circunstancias que, finalmente, atemoriza cambiar.

La famosa respuesta que Flores-Ar谩oz le diera a Ramiro Escobar, que no cab铆a consultar a las llamas y vicu帽as sobre el TLC, es m谩s que una triste an茅cdota. Escobar se cuid贸 de narrar todo el di谩logo, en el que Flores-Ar谩oz afirmaba que ten铆a derecho a decir lo que pensaba fuera del micr贸fono, es decir expresaba su derecho a su libre expresi贸n en su vida cotidiana, sin reparar en que estaba afirmando lo que consideraba su derecho a excluir. Y que, siendo un hombre p煤blico, con vocaci贸n por la administraci贸n p煤blica, su pensamiento 铆ntimo, todo aquello que gu铆a sus decisiones pol铆ticas, nos concierne a todos. 聽

As铆 se concreta que "el hecho de que no sea una pol铆tica del Estado, no quiere decir que no exista racismo" (desde el Estado), como bien dice Juan Carlos Callirgos.

Aunque faltar铆a demostrarlo en un proceso judicial que esperamos se d茅, es perfectamente plausible que una persona de sus caracter铆sticas haya dado instrucciones de reprimir, sin reparos, a lo que debe percibir como multitudes de llamas y vicu帽as que buscan dar su opini贸n.

Racismo y autoritarismo

La preocupaci贸n por la intangibilidad de lo privado es tambi茅n importante. Generalmente, las reacciones en contra de situaciones nuevas se dan porque interfieren directamente en los espacios m谩s personales. Alteran modos de vida y percepciones que les resulta inadmisible que puedan cuestionarse.

El racismo en el Per煤 es una herencia pesada, persistente, pero que es de mal tono mostrar abiertamente. Y es parte de esa vida privada. Sin embargo, se vive, como bien sabemos todos.

Lo que ocurre recientemente es que, gracias al enriquecimiento o mejoramiento de la calidad de vida de personas provenientes de familias campesinas, sobre todo andinas, ya resulta dif铆cil equiparar color de la piel con fortuna. Y el racismo se ve obligado a vivir m谩s oculto.

Si uno ve las firmas detr谩s del grupo denominado Coordinadora Republicana, se trata de mayor铆a de tez clara, pero con varias firmas 鈥渃obrizas鈥, como las llamar铆a de buen grado Antauro Humala. Aunque una cosa es la pol铆tica y los negocios, y otra las relaciones personales, y probablemente sea dif铆cil el matrimonio entre hijos de esos socios de apariencia diferente.

A un conocido periodista, referente de las posiciones de la extrema derecha, le ocurri贸 una vez que un dirigente de f煤tbol de apellido largo le impidi贸, p煤blicamente, sentarse a su mesa argumentando que all铆 solo pod铆an estar los que pose铆an m谩s de un mill贸n de d贸lares. Esta humillaci贸n no es aislada, se repite con frecuencia. Y a los que la sufren les toca pelear para ganarse el espacio, buscando enriquecerse. Lo que genera un c铆rculo vicioso: una vez que se alcanza cierto sitial econ贸mico, hay que buscar m谩s y, sobre todo, hay que evitar retroceder desde lo alcanzado. De all铆 al fanatismo desbocado, hay solo un paso.

Se suman unos a otros, los que deben confrontar, juntos, a todo lo que les genera inestabilidad, a lo que amenaza lo que se tiene, dinero, pero sobre todo estatus, referencia, mando. Unos lo tienen heredado, otros lo han logrado.

El perro que se muerde la cola

El historiador y pol铆tico brit谩nico, Edmund Burke, cr铆tico cerrado y reaccionario de la revoluci贸n francesa en su tiempo, dec铆a que el prejuicio "que es de aplicaci贸n repentina en cada ocasi贸n, determina sobre todo el esp铆ritu a seguir con constancia, el camino de la sabidur铆a y la virtud (...) El prejuicio hace de la virtud un h谩bito para los hombres.鈥

En una reciente entrevista para el diario 鈥楨l Pa铆s鈥, de Espa帽a, Barack Obama explica que la dificultad mayor de enfrentar a gente como Trump y sus seguidores es que han creado su propio circuito de referencias e informaci贸n d贸nde repiten los mismos argumentos y se complacen en todo lo que refuerce sus prejuicios, al tiempo que se niegan a siquiera escuchar cualquier argumento en contrario. En esos espacios abundan las conjeturas, se instalan las deducciones apresuradas, el conspiracionismo reina. Ante eso, el di谩logo se vuelve imposible.

Las redes sociales, dice Obama, fueron un extraordinario instrumento para su primera elecci贸n y supon铆a que iban a acelerar la participaci贸n ciudadana, pero que no previ贸 en lo que iban a devenir en manos de los sectores ultraconservadores. Se refiere, sin dudas, a la irrupci贸n de tanta informaci贸n sesgada, manipulada, falseada, llena de medias verdades, que es capaz de crear algo as铆 como mundos paralelos, donde aquellos que los ocupan se afirman unos a otros, con las certezas que les permiten sentirse fuertes. Seguros.

Las campa帽as para desacreditar a los j贸venes asesinados, heridos, y en general a todos los marchantes, durante las jornadas de resistencia al gobierno de Merino, por ejemplo, se repiten unas a otras, absolutamente endurecidas en sus certidumbres. Imposibles de quebrar.

All铆, como dice Burke, el prejuicio es elevado a la categor铆a de virtud. Es imposible aceptar que se cuestionen todas aquellas certezas a las que se aferran, y si han sido tres millones de personas en las calles de todo el pa铆s dici茅ndoles lo contrario, es necesario fortalecerse m谩s a煤n en la respuesta, y negar de mil maneras a toda esa gente. Aunque la hayan visto y o铆do. Aunque la hubieran tocado.

Extrema derecha, democracia y lo lumpen

La democracia es para la mentalidad reaccionaria, un instrumento que debe ser usado con cuidado. Toda apertura a la participaci贸n amplia es vista como una amenaza. Recordemos a Alan Garc铆a, devenido durante su segundo gobierno en adalid de la propuesta pol铆tica m谩s conservadora posible, solo igual al fujimorismo, negando a los pueblos ind铆genas amaz贸nicos la condici贸n de ciudadanos, y a las comunidades campesinas su misma existencia. O las trabas permanentes a la consulta previa.

Cabe reconocer, en algunos actores de la extrema derecha, al menos el beneficio de suponer que de verdad creen en sus prejuicios, que hay un toque de honestidad en sus reacciones y temores, adem谩s de los intereses de casta, tambi茅n religiosos, o de aspiraciones arribistas, y de dineros. Un ideal pasatista, peligroso y desagradable, pero ideal finalmente.

Sin embargo, hay tambi茅n otro grupo dentro del espectro de la extrema derecha. Es la mafia lumpen que, como la de muchos congresistas de esta gesti贸n que culmina en 2021, expresa a intereses particulares y ego铆stas, sin otra preocupaci贸n que cuidar eso. Y que, como hemos podido comprobar, puede f谩cilmente coincidir con los primeros.

Que toda esta suma de grupos, que deviene en corriente realmente existente - amalgamada para la circunstancia a pesar de su diversidad, aunque separada por la suma de ego铆smos y desprecios mutuos - no prospere, es tarea prioritaria para quienes creen que la democracia debe defenderse, ampliarse y nunca jam谩s estancarse.

Posteado 03.20.2020

(foto 1 leyenda)

Marco Avil茅s define a Flores-Ar谩oz, con necesaria brusquedad, como a "un pol铆tico que considera innecesario dialogar con las personas ind铆genas".

El racismo que preside las decisiones de Flores-Ar谩oz no parece importarle mucho

(foto 2 leyenda)

El mayor exponente de represi贸n reaccionaria, abierto desde el gobierno, fue el que hubo contra el movimiento ind铆gena en Amazonas

(foto 3 leyenda)

La respuesta a la asonada reaccionaria fue masiva y se asumi贸 como patri贸tica

Posted聽
聽in聽
Nuestra America
聽category