Por Julio R Muñoz

Director-Editor

Con los récords de muertes por el covid-19 por millón en el mundo, con una deuda a 100 años que nos deja “el encargado morado de la presidencia”, con cuarentena por sectores, con la quiebra de millares de PYMES por falta de ayuda a pesar de que son el 98% de las empresas peruanas, y casi sin ayuda de bonos directos al 70% de peruanos de a pie que necesitan salir ganarse el pan de cada día, los fujimoristas declarados y los encubiertos están desplegando un abanico de posibilidades con sus candidatos, a fin de contrarrestar el creciente reconocimiento del electorado peruano, de los méritos y calificaciones como estadista de Verónica Mendoza, candidata de fuego de la ahora más social demócrata que de izquierda neta, con vocación de entrega, honradez e integración nacional, de Juntos  por el Perú.

Por la orilla de la derecha, son tres los que están en el tablero de las posibilidades de la derecha dura y achorada para ganar las elecciones de abril. López Aliaga, De Soto y Forsyht. Asimismo, en ese orden de preferencia.

Keiko por supuesto como carta al fin de este movimiento desesperado de la derecha, se mantendrá hasta el final por eso que se llama para los de la vereda contraria, honor; pero que en el caso de estos se llama terquedad (2 veces es suficiente, pero 3 es el colmo). Siguiendo con el análisis diremos, como Forsyht está en caída libre y difícilmente se mantendrá en la palestra mucho tiempo más (su vacío intelectual, la acogida del fujimorismo en las filas de Victoria Nacional pues este deviene del fenecido Restauración Nacional del pastor evangélico Humberto Lay,  y de la ausencia de programas es cada vez más notorio), entonces, los colaboradores y asesores políticos de Fuerza Popular (que los tiene, aunque rentados por supuesto, como Rospigliosi y Hernando Guerra García, otrora críticos del fujimorismo, hoy sus candidatos estrellas) le pretenden lavar la cara. Pero no, la derecha está sumamente dividida, (como lo está también la izquierda), y juega con varios ases escondidos en la manga. Ahora está inflando a dos pesos pesados:  

Primero, a López Aliaga mostrado por toda la prensa monopólica como un gran emprendedor que ha llegado a la cúspide de sus éxitos empresariales y contactos con el mundo financiero internacional y que ahora quiere llegar al poder, para desde allí beneficiar a los pobres del Perú, mismo “Medici” de la antigüedad o Bill Gate en la versión actualizada. Todo un dechado de virtud de amor al prójimo. Célibe sin familia propia, pero casado con los santos evangelios y con dios, pues comulga todos los días. Y en segundo lugar a Hernando de Soto, también solterón, es un economista de fama mundial con muchos doctorados en diversas universidades del mundo, pero que no sabe cuánto cuesta un pan, o un pasaje en autobús, ni que cosa es la ONP. !Glupp! Cierto. El en su disculpa dice que no sabe esas cosas, pero que sí sabe cómo adquirir una flota de autobuses a bajo precio y sabe cómo hacer que las panaderías de los pueblos jóvenes se multipliquen como hongos. JA, JA, JA!

Como característica común de ambos candidatos además de su vinculación con el fujimorismo están sus luchas contra los derechos humanos de las mujeres y población LGBTI, están sus relaciones con personajes como Francisco Tudela ((Vicepresidente de Alberto Fujimori), Luis Solari de la Fuente, Rosa Bartra, Jenny Vilcatoma, Nelly Cuadros y el pastor evangélico José Linares, el troglodita Gral. Jorge Montoya, el exabogado del inefable Cipriani, Natale Amprimo; también están Carlos Polo Samaniego y Beatriz Mejia vocera del movimiento “Con mis hijos no te metas” . Como es fácil deducir, todos esos tres candidatos López Aliaga, De Soto  y Forsyht tienen nexos con el fujimorismo puro y duro de Alberto Fujimori. Los tres defienden la vigencia de la constitución del 93, aduciendo que el fracaso del neoliberalismo que ha causado la miseria, inseguridad social y la ignorancia en que ahora viven los peruanos, se debe a su mala aplicación más no a su contenido.

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